Juana diseña para clientes de tres países desde su casa. Lucas reparte pedidos en bicicleta siguiendo las indicaciones de una aplicación. Clara produce contenido para marcas en redes sociales. Sus trabajos reflejan cambios que no formaban parte de las primeras experiencias laborales de sus padres
En las últimas décadas aparecieron el trabajo remoto, las plataformas digitales y ocupaciones vinculadas con internet. Sin embargo, la transformación del empleo joven no avanzó principalmente hacia el software o la economía del conocimiento
La industria perdió espacio frente a los servicios
En 2003, la industria concentraba el 14% del empleo de las personas de entre 18 y 29 años. La gastronomía y el alojamiento representaban entonces el 4,8%. En 2025, la participación industrial había bajado al 10%, mientras que esos servicios alcanzaron el 9,9%
El desplazamiento fue gradual. Con el paso de los años, la industria cedió lugar entre los menores de 30 y crecieron especialmente la gastronomía, el alojamiento, la estética y el cuidado personal. Estos últimos sectores duplicaron su presencia en el empleo joven
Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar y curador de Argendata, señala que la industria, que llegó a representar cerca del 30% del empleo argentino a fines de la década de 1950, hoy ronda el 10%. Su lugar fue ocupado progresivamente por distintas actividades de servicios
Los servicios profesionales también aumentaron su participación, aunque de manera más moderada: pasaron del 8,1% al 10,3% entre 2003 y 2025. Allí se ubican varias tareas relacionadas con la economía del conocimiento. El comercio, en cambio, casi no modificó su peso y continúa reuniendo a aproximadamente una cuarta parte de los trabajadores jóvenes
Más tecnología en las tareas, no necesariamente en los empleos
La digitalización también modificó la forma de trabajar. En 2005, el 17% de los jóvenes tenía ocupaciones en las que los sistemas o la informática eran centrales. En 2025, esa proporción llegó al 30%
Esto no significa que los sectores tecnológicos sean los que concentran a más jóvenes. El software mantiene una de las edades promedio más bajas, cercana a los 38 años, frente a los 41,4 años del conjunto de la economía argentina
El primer lugar corresponde a la gastronomía y el alojamiento, con una edad promedio de 35 años. Les siguen la estética y los servicios personales, con 36,8 años. En la industria, el promedio se aproxima a los 42 años
La comparación con 2003 muestra un cambio de posiciones. Ese año, el software era el sector con menor edad promedio, con 32,4 años, seguido por la gastronomía y el alojamiento, con 34. Desde entonces, la edad media aumentó en casi todas las actividades, en parte porque los jóvenes de 18 a 20 años trabajan menos que antes
La estética y los servicios personales fueron una excepción: su promedio bajó de 41,2 a 36,8 años. Al mismo tiempo, más jóvenes comenzaron a incorporarse a la gastronomía que al software
El avance del turismo y los consumos cotidianos
El crecimiento del empleo en gastronomía y alojamiento responde a una tendencia de largo plazo asociada con el turismo y el ocio. En las últimas tres décadas, la cantidad de hoteles y restaurantes se más que duplicó en la Argentina
También se expandieron actividades como los gimnasios y los salones de manicura, que pasaron a formar parte de la vida cotidiana y ampliaron las oportunidades laborales para los jóvenes
Una imagen parcial del nuevo trabajo
Programadores, freelancers, influencers y streamers forman parte del mercado laboral actual, pero representan solo una porción de la realidad. Su visibilidad puede hacer que parezcan más numerosos que quienes trabajan en actividades tradicionales
El trabajo freelance suele estar más al alcance de jóvenes con niveles educativos altos y constituye una fracción limitada del mercado. Para muchos otros, las oportunidades siguen concentrándose en el comercio, la gastronomía, el transporte, la industria y los servicios personales
La principal transformación no fue el reemplazo general de los empleos tradicionales por ocupaciones digitales. Internet cambió las tareas, creó nuevas oportunidades y modificó las formas de organización laboral, pero el empleo joven creció con mayor fuerza en sectores como la gastronomía, el alojamiento y los servicios personales
En la Argentina, la manera de trabajar se digitalizó con más rapidez que la estructura productiva y los puestos de trabajo que esa estructura genera