En el departamento Vera, en el norte de Santa Fe, la ganadería enfrenta semanas de máxima tensión. En apenas cuatro meses de 2026 cayó más agua que la habitual para todo un año y la posibilidad de nuevas lluvias en la segunda mitad del ciclo agrava el panorama
En los Bajos Submeridionales, el agua dejó sin piso a los animales y redujo al mínimo los lugares secos para encierro, descanso y alimentación. La búsqueda de campos altos se volvió una carrera contrarreloj, pero casi no quedan superficies disponibles para alquilar
Traslados a las apuradas
El movimiento de hacienda creció de forma marcada. Parte de los rodeos fue trasladada hacia los domos, las zonas más elevadas del relieve, mientras otros productores debieron recorrer distancias mayores para encontrar otro establecimiento donde ubicar sus animales
En algunos casos, las vacas pasan a sectores altos dentro del mismo campo. En otros, deben salir varios kilómetros. También hay ganaderos que consiguieron destino fuera de Vera o más al sur, aunque las alternativas se achican a medida que aumenta la demanda
La falta de espacio ya obligó a algunos productores a vender parte de sus rodeos y a otros a enviar animales a recría para descomprimir los lotes anegados. En situaciones más extremas, hubo casos de ventas totales por no tener dónde alojar la hacienda
Un problema sobre una zona vasta
El impacto no alcanza a las 700.000 cabezas del departamento, sino sobre todo a los rodeos instalados en los Bajos Submeridionales y en las islas. Aun así, el volumen de movimientos es muy superior al habitual y la capacidad de recepción está prácticamente agotada
Según datos oficiales, en Vera y Pintado se superaron los 1100 milímetros de lluvia en los primeros cuatro meses del año, cuando la media anual ronda los 900. También hubo fuertes precipitaciones en San Justo, 9 de Julio y General Obligado, con eventos que llegaron a dejar hasta 300 milímetros en pocas horas
La región de los Bajos Submeridionales abarca más de cinco millones de hectáreas entre Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero. La escasa pendiente hace que el agua escurra muy lentamente y pueda permanecer durante semanas sobre los campos
Campos verdes, caminos destruidos
Por ahora, el pasto abunda y la hacienda se mantiene en buen estado. Pero la continuidad de las lluvias y el tiempo prolongado sobre suelos anegados pueden cambiar rápidamente esa situación
A eso se suma el estado de los caminos rurales. Muchos son de tierra y, después de varios días de lluvia, quedan inutilizables. Eso retrasa o impide el ingreso de camiones y complica cualquier traslado
La provincia realiza tareas de mantenimiento y reparación, pero el exceso de agua sigue superando la capacidad de drenaje. Incluso los trabajos de limpieza en los canales principales avanzan con dificultad porque el suelo no permite el ingreso de maquinaria
La incertidumbre manda
El buen precio de la hacienda ayuda a sostener algunas decisiones comerciales, pero vender no es fácil para productores que llevan generaciones en la actividad. Entre la presión del agua y la falta de lugares donde reubicar los rodeos, la sensación dominante es la incertidumbre
En Vera, la sequía dejó paso al exceso. Y, otra vez, la ganadería quedó atrapada entre la urgencia de mover los animales y la imposibilidad de encontrar suelo firme donde sostenerlos