La advertencia sobre un evento de El Niño de intensidad fuerte a muy fuerte ya modificó la rutina de los ganaderos de las islas del Delta entrerriano. Aunque el fenómeno todavía no se instaló con toda su fuerza, varios establecimientos empezaron a sacar hacienda por precaución ante el riesgo de que una creciente deje campos aislados y complique el traslado de los animales

Una corrida preventiva antes de las lluvias

El temor principal no es solo el volumen que pueda alcanzar el evento climático, sino la falta de infraestructura para mover en poco tiempo miles de cabezas de ganado. Productores de la zona advierten que, si el agua sube y los caminos quedan cortados, la salida de los rodeos puede volverse casi imposible

José Luis Peter, productor de Villa Paranacito, explicó que ya se nota el cambio. Dijo que el río Uruguay viene crecido desde hace varias semanas y que, combinado con otros aportes de agua, entra en los campos y después no logra salir cuando el nivel general sigue alto

La familia de Peter trabaja en la región desde 1929 y hoy maneja tres establecimientos ganaderos y forestales. Aunque todavía no tuvo que evacuar animales, ya acondicionó un campo alternativo para empezar a mover la hacienda con tiempo. La prioridad, señaló, es dejar para el final a la recría y a los novillos, porque las vacas con cría son las más difíciles de trasladar

Ese destino alternativo queda a unos 350 kilómetros, en el departamento Paraná, lo que encarece la logística. A eso se suman problemas sanitarios y la dificultad para conseguir campos disponibles

El problema de sacar, no de entrar

Peter sostuvo que este año muchos productores reaccionaron antes y ya están retirando hacienda mientras todavía hay condiciones para hacerlo. Pero advirtió que, si el agua sigue subiendo, un aumento de apenas 50 o 70 centímetros podría cortar el camino al embarcadero y dejar bloqueada la salida por Villa Paranacito

También reclamó respuestas oficiales. Aseguró que desde hace tiempo piden mejoras en apenas 1000 metros de camino y que, pese a los planteos ante autoridades provinciales y municipales, no obtuvieron una solución concreta

Según su estimación, ya comenzó a salir parte de las casi 500.000 cabezas que habría en las islas entrerrianas. Su preocupación es que sacar animales todos juntos es mucho más difícil que ingresar hacienda de manera gradual

Memoria de 2007 y miedo al costo logístico

Raúl Sobrero, otro productor de Villa Paranacito, también empezó a anticiparse. Está retirando alrededor de 500 novillos de un campo sobre la costa del río Uruguay por una sudestada muy fuerte que tapó el establecimiento de agua. Para él, todavía no llegó El Niño, pero la señal de alerta ya está encendida

Sobrero sigue a diario la evolución del Pacífico y de las lluvias en las cuencas que alimentan a los grandes ríos. Dijo que la temperatura del Pacífico hoy se ubica por encima de la que se registró antes de la inundación de 2007, episodio que recordó como uno de los más duros que vivió en la zona

Su mayor preocupación no pasa solo por el agua. También señaló el estado de los caminos rurales y la dificultad para abastecer a los animales una vez trasladados. Incluso si logra llevar la hacienda a un campo alto propio, necesita después poder entrar con maíz o alimento, algo que puede volverse imposible si la red vial se corta

Además, contó que este año fue más difícil conseguir destino para la hacienda. Con los feedlots completos y los valores del ganado en niveles altos, tuvo que reservar un campo particular con anticipación y a unos 250 kilómetros, lo que agrega costos importantes

Por eso, dijo que prefiere perder algo y no perder todo. Recordó la inundación de 2007, cuando llovieron 635 milímetros en dos días y el agua llegó a 60 centímetros sin posibilidad de escape

Una zona que vuelve a ponerse en guardia

Juan Citovich, oriundo de San Antonio de Areco y con más de tres décadas de trabajo en las islas del Delta, atraviesa una situación similar. Ya comenzó a sacar hacienda por la crecida del río Uruguay, antes de que se sume la presión del Paraná

Contó que en 33 años de actividad en la zona debió salir con vacas por el agua entre 10 y 12 veces. Hoy su campo está cubierto en un 80% y busca lugares donde reorganizar los rodeos. También advirtió que, cuando suba el Paraná, el camino rural que hoy sigue transitable probablemente se corte, como ya ocurrió antes

Para Citovich, el escenario exige prevención. En un territorio donde dependen de barcos, caminos y condiciones meteorológicas cambiantes, la prioridad es mover los animales antes de que una eventual catástrofe deje a los productores sin margen de reacción