Los lotes de trigo de la campaña 2026/27 muestran, en términos generales, una evolución positiva. Sin embargo, las heladas, la disponibilidad de humedad y la aparición de enfermedades generan diferencias entre las principales zonas productivas
Heladas y sanidad en el norte bonaerense
En el norte de Buenos Aires, los cultivos se implantaron correctamente y mantenían un desarrollo satisfactorio. La sucesión de heladas registrada hace unos diez días afectó la hoja bandera de los lotes más adelantados y provocó el amarillamiento de otras hojas
Por el momento, todavía no es posible determinar el impacto definitivo del fenómeno. El rendimiento potencial dependerá especialmente de las condiciones de octubre. Un período con nubosidad y lloviznas podría generar valores desfavorables del coeficiente fototérmico y profundizar el efecto de las heladas
En cambio, un clima luminoso y fresco permitiría alcanzar rendimientos próximos a los valores tendenciales. En cuanto a las enfermedades, durante el invierno se registró una presencia importante de mancha amarilla, cercana al umbral de control. Actualmente se realizan aplicaciones de carboxamidas, también con el objetivo de prevenir posibles ataques de roya
Humedad ajustada y enfermedades en Santa Fe
En el sur de Santa Fe, el trigo mantiene un ritmo de crecimiento favorable, aunque dispone de una humedad limitada debido a las escasas lluvias de agosto y comienzos de septiembre
En esa zona se observaron casos de roya y oídio. Esta última enfermedad forma un micelio blanco sobre las hojas inferiores y reduce el área disponible para la fotosíntesis
Menor superficie implantada en el sur bonaerense
Los cultivos del sur de Buenos Aires también presentan una evolución normal. No obstante, el exceso de lluvias durante la implantación redujo la superficie sembrada, ya que algunos productores no pudieron ingresar a los lotes en el momento adecuado por la falta de piso
Las dificultades climáticas generaron una marcada diversidad en el desarrollo de los cultivos. En la región, algunas estimaciones apuntan a una disminución de un dígito en el área destinada a la cosecha fina
El comportamiento del clima continúa siendo poco previsible. Tras varias semanas con falta de agua, las últimas lluvias permitieron recuperar la humedad de la capa superficial del suelo y avanzar con la refertilización nitrogenada
En esta zona no se detectaron daños por las heladas de comienzos de septiembre, porque ocurrieron cuando los cultivos todavía se encontraban en estado vegetativo