La economía argentina atraviesa una etapa que, según el análisis de Federico Pastrana, combina estabilidad cambiaria con un deterioro persistente del mercado laboral. El empleo privado registrado acumula 14 meses consecutivos de caída, pero el desempleo no crece al mismo ritmo
La explicación central es que una parte de quienes pierden trabajos formales pasa a desempeñarse por cuenta propia o dentro de la informalidad. Ese desplazamiento reduce los ingresos y elimina beneficios como vacaciones y licencias, aunque evita que toda la pérdida de empleo formal se refleje en la tasa de desocupación
Una caída laboral sin crisis cambiaria
Pastrana considera inusual que el empleo privado se comporte como durante una crisis devaluatoria mientras el Gobierno mantiene el control del dólar. En los últimos 30 años, nueve de las 12 recesiones relevadas por su consultora estuvieron vinculadas con crisis cambiarias
La situación actual también se desarrolla con un superávit comercial récord y términos de intercambio elevados, pero sin una expansión sostenida de la actividad. Para el economista, esa combinación constituye una de las principales paradojas del escenario actual
Salarios que pierden frente a los precios
El programa económico logró reducir la inflación durante 2024 y produjo una recuperación inicial de la actividad. Sin embargo, Pastrana sostiene que ese efecto se agotó porque los salarios comenzaron a negociarse por debajo de la inflación y no recuperaron de manera sistemática el poder adquisitivo perdido
Como ejemplo, señala que un sindicato mayoritario acordó aumentos del 1% mensual durante seis meses, lo que habría implicado una pérdida de ocho puntos. También compara la dinámica actual con 2024, cuando las paritarias avanzaban cerca del 5% mensual mientras los precios crecían alrededor del 3%
El resultado es un estancamiento de los ingresos en el sector privado registrado. Un estudio citado por Pastrana indica que quienes dejaron un empleo formal y al año trabajaban por cuenta propia sufrieron una pérdida promedio del 30%: de ingresos cercanos a $1,5 millones pasaron a unos $800.000
El ajuste sobre jubilaciones y transferencias
El economista diferencia entre los jubilados cuyos ingresos se actualizan y quienes reciben un bono congelado. Estos últimos pierden capacidad de compra mes a mes cuando existe inflación. Según su estimación, esa dinámica también alcanza a beneficiarios de programas como Progresar y la Tarjeta Alimentar, con un universo total de 15 millones de personas
La presión se completa con el encarecimiento de los servicios públicos y el peso de las deudas familiares. Para Pastrana, el programa estabiliza algunas variables macroeconómicas, pero lo hace con ingresos demasiado bajos para sostener una recuperación
Empresas que despiden y no incorporan
Al menos el 70% de los sectores se encontraría por debajo de sus niveles de actividad de 2023, mientras que las ramas que crecen no son intensivas en empleo. El cierre de empresas aumenta, aunque Pastrana considera que el problema principal está en la falta de nuevas aperturas y en la ausencia de contrataciones
El coeficiente de apertura de empresas y de incorporación de personal se ubicaría en niveles similares a los de 2002, incluso por debajo de los registrados en 2018. En ese contexto, el crédito tampoco logra impulsar la actividad debido a una morosidad elevada
Un escenario condicionado por el año electoral
Pastrana sostiene que el equilibrio fiscal puede contribuir a la estabilidad macroeconómica, pero no alcanza por sí solo para generar expectativas de recuperación. También advierte que el año próximo podría presentar mayores dificultades en el frente externo
En su evaluación, una suba del tipo de cambio no tendría necesariamente efectos expansivos y podría sumar inestabilidad. La recuperación, concluye, exigiría modificar los pilares fiscales y salariales que actualmente generan un efecto recesivo y regresivo