La inteligencia artificial avanzó con fuerza en la agenda corporativa: inversiones, capacitaciones y promesas de eficiencia se multiplican en empresas de todo el mundo. Sin embargo, para Mariano Wechsler y Diego Jolodenco, fundadores de Teamcubation, persiste una brecha clave entre el interés y el uso real de estas herramientas
“Hoy la gente está muy lejos de la tecnología”, plantea Wechsler. Según explica, muchas personas creen dominarla por el simple hecho de conversar con un chatbot, pero eso no siempre se traduce en ahorro de tiempo ni en menos errores. En ese marco, el impacto económico de la IA todavía sería acotado
El error de concentrar la adopción
Los emprendedores señalan que uno de los principales fallos de las organizaciones es dejar el uso de IA en manos de un grupo reducido. Para ellos, la clave está en ampliar el acceso y entrenar a más personas para que puedan aplicar automatizaciones en sus tareas cotidianas
Wechsler resume el cambio necesario como un aprendizaje de lógica práctica: entender flujos, procesos y formas de automatizar. Desde esa mirada, cada empleado debería poder crear soluciones para su propio espacio de trabajo y liberar tiempo para tareas de mayor valor
La preocupación no es menor. Un informe del World Economic Forum y KPMG indica que solo el 23% de las compañías obtiene valor económico tras implementar IA, y apenas el 6% percibe un impacto significativo. A eso se suma que el 41% de las tareas que los trabajadores quieren automatizar todavía sigue sin resolverse por canales tradicionales, de acuerdo con un relevamiento de Stanford Salt Lab
Entrenamiento aplicado al trabajo
Para responder a ese problema, Teamcubation desarrolló Booster AI, un programa de entrenamiento laboral para perfiles no tecnológicos. La propuesta dura 16 horas y se organiza en cuatro ejes: personalización, trabajo en el puesto, acompañamiento y entrenamiento con entrega
Según Wechsler, el riesgo más grande no es no usar IA, sino pagar por ella y no obtener resultados. Por eso, sostiene que las empresas necesitan menos herramientas y más práctica concreta para transformar la inversión en eficiencia medible
Jolodenco afirma que la demanda de este tipo de formación creció en los últimos meses. El programa ya fue implementado por unas 50 empresas, entre ellas Advanta, Genneia y Visa. En esos equipos, aseguran, comenzaron a verse cambios en la rutina laboral
Entre los resultados mencionados aparecen la eliminación de tareas repetitivas, con ahorros de hasta un 20% de horas diarias en procesos, la reducción de errores y mejoras en la rentabilidad
Una nueva forma de gestionar equipos
El avance de estas herramientas también modifica la gestión interna. Para Wechsler, dirigir un equipo con capacidades de IA exige definir objetivos distintos, vinculados con la forma en que la tecnología puede mejorar el trabajo
Jolodenco agrega que la empleabilidad futura estará cada vez más ligada al uso de estas soluciones. En su visión, la IA no reemplaza personas: potencia a los equipos que aprenden a automatizar