MARGARITA BELÉN, Chaco. La Argentina cuenta con genética, capacidad productiva y una demanda internacional favorable, pero todavía no ocupa el lugar que podría alcanzar en el mercado mundial de carne vacuna
La necesidad de cambiar esa situación fue uno de los principales temas del Congreso de Carnes del NEA, realizado durante la Nacional Primavera Braford en la Sociedad Rural de Chaco. Allí, representantes de la cadena ganadera debatieron si el país está en condiciones de ser protagonista o si aún cumple un papel secundario
Una carne que necesita diferenciarse
Miguel de Achával, presidente de Inversora Juramento SA, sostuvo que la Argentina todavía no alcanzó el liderazgo que sus condiciones permitirían. Según explicó, el país tiene los recursos necesarios, pero debe modificar la manera en que produce, clasifica y comercializa su carne
Uno de los principales obstáculos es la elevada proporción de carne que se vende como commodity. De Achával señaló que exportar cerca del 70% de la producción congelada limita la diferenciación frente a competidores como Brasil, Paraguay y Uruguay
El empresario consideró que la genética argentina representa una ventaja, especialmente por sus diferencias con la producción de Brasil y Paraguay y sus similitudes con la de Uruguay. Sin embargo, esa cualidad todavía no se convierte en un valor comercial claramente reconocido
Para revertirlo, planteó la necesidad de clasificar la carne, conocer sus características y asignar cada producto al mercado que mejor valore sus atributos. Sin una segmentación efectiva, advirtió, el país seguirá compitiendo principalmente por precio
La coordinación de una cadena con tiempos distintos
El escenario actual también exige que productores e industrias aprendan a interpretar qué tipo de carne demanda cada destino. La tarea se vuelve compleja porque cada etapa de la cadena trabaja con plazos muy diferentes
Mientras un genetista o criador puede tardar cuatro años en obtener un animal, un recriador trabaja durante unos ocho meses, un feedlotero alrededor de cuatro meses y un frigorífico procesa la carne en pocos días
De Achával propuso utilizar la clasificación de la carne para acercar esos tiempos. En los mercados internacionales más desarrollados, la calidad se determina sobre la res y esa identificación acompaña luego a cada corte
El objetivo, explicó, es que la genética no sea un valor abstracto, sino la base para producir una carne con atributos concretos y apreciados por los consumidores
Más mercados, pero también mayores exigencias
El proceso de transformación será desigual y obligará a todos los eslabones a adaptarse. El mercado demandará uniformidad, calidad tanto en el proceso como en el producto y una mayor capacidad para responder a las exigencias de cada destino
La apertura comercial ofrece oportunidades, aunque también impone pruebas. En el caso de Japón, los aranceles del 38% limitan el potencial de negocios, pero la habilitación del mercado es considerada una señal positiva para la sanidad y la inocuidad de la producción argentina
El desafío de producir más valor en el Norte
Mariela Kasko, subsecretaria de Ganadería de Chaco, definió el momento como una oportunidad que la política no debería desaprovechar. También señaló una deuda productiva del Norte: evitar que los terneros sean enviados a otras regiones para completar allí el ciclo ganadero
La funcionaria sostuvo que el Nordeste y el Norte Grande pueden desarrollar más valor agregado en origen e integrar a todos los participantes de la cadena. Para lograrlo, consideró indispensable contar con reglas previsibles
En la ganadería bovina del norte, explicó, un ciclo productivo puede demandar cinco años. Por eso, los cambios frecuentes en las condiciones de producción dificultan la planificación y la inversión de largo plazo
Un cambio cultural para la ganadería
Diego Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Braford Argentina, también describió al sector como parte de una transición. El nuevo escenario económico y la modificación de los valores de la hacienda obligan a analizar la actividad con una lógica más empresarial
Rodríguez sostuvo que la transformación no puede recaer únicamente sobre los productores. También requiere un trabajo político capaz de transmitir el nuevo escenario y acompañar un cambio cultural construido sobre prácticas que llevan muchos años
El desafío supera la posibilidad de vender más carne en el exterior. Implica producir lo que cada mercado demanda, coordinar una cadena con plazos diferentes, clasificar la calidad, generar valor en origen y sostener reglas que permitan invertir
La oportunidad está disponible, pero el país todavía debe recorrer una parte importante del camino para convertir sus ventajas productivas en protagonismo internacional. Como resumió Rodríguez, alcanzar buenos precios no garantiza obtener rentabilidad