Pese a la baja de los ingresos, el Gobierno volvió a apoyarse en el ajuste del gasto para cerrar julio con superávit primario y financiero. La estrategia dejó un saldo acumulado de 0,9% del PBI en superávit primario y 0,1% del PBI en superávit financiero durante los primeros siete meses del año
La meta oficial para 2026 quedó fijada en 1,4% del PBI, por debajo del 2,2% que se había pactado inicialmente con el Fondo Monetario Internacional
Ingresos por debajo de la inflación
En julio, los recursos del Sector Público Nacional aumentaron 30,4% interanual, por debajo de la inflación del 33,8% registrada en el mismo período. Medido en términos reales, eso implicó una caída de 2,5%
El gasto creció 24,4% interanual, una baja real de 7%, según los datos oficiales. El recorte no fue homogéneo: algunas partidas resistieron mejor que otras, pero el peso del ajuste recayó con fuerza sobre los subsidios y las transferencias
Subsidios y provincias, los más afectados
Las prestaciones sociales subieron 22,9% nominal, aunque las jubilaciones y pensiones contributivas, el componente central del gasto social, retrocedieron 4,8% en términos reales
Los subsidios económicos sufrieron las mayores caídas. Los destinados a energía bajaron 20% real, mientras que los vinculados al transporte cedieron 11,7% en términos reales
Las transferencias a las provincias también se achicaron: cayeron 19,2% real. En contraste, las transferencias a las universidades aumentaron 8,3% en términos reales, en línea con lo dispuesto por el Congreso
El acumulado del año confirma el sesgo
Entre enero y julio, los ingresos del Sector Público Nacional sumaron cerca de $97,3 billones, mientras que el gasto primario alcanzó $87,1 billones. En ese lapso, la inflación rondó el 33% interanual
Los subsidios económicos quedaron como la excepción dentro del ajuste acumulado, impulsados por el fuerte aumento nominal de los destinados a energía. En cambio, los de transporte no lograron compensar la inflación
Las transferencias a las provincias acumularon una baja nominal de 11,3% en los primeros siete meses del año, y los gastos de funcionamiento, incluidos los salarios del sector público, también quedaron por detrás de la suba de precios
La señal política del superávit
El ministro de Economía destacó que el resultado se consiguió en un mes con fuertes vencimientos de intereses de deuda, por los pagos asociados a los bonos Globales y Bonares
También vinculó el superávit con la reducción de impuestos acumulada desde el inicio de la gestión, que estimó en casi 3% del PBI
De acá en adelante, la tensión será sostener este esquema en un escenario de ingresos todavía débiles. Si la recaudación no mejora, el Gobierno deberá profundizar el recorte del gasto o seguir demorando pagos para no alejarse de la meta fiscal anual