Este año se cumplen 90 años de la entrega del Premio Nobel de la Paz a Carlos Saavedra Lamas, reconocido por su intervención para poner fin a la Guerra del Chaco, librada entre Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935. En ese mismo conflicto también tuvo un papel destacado otro argentino: el médico rural Esteban Laureano Maradona

La disputa se originó por la posesión del Chaco Boreal, una extensa región que ambos países reclamaban por completo. La presunta existencia de petróleo en su subsuelo atrajo además la intervención de poderosos intereses internacionales vinculados con monopolios petroleros

Un territorio hostil y sin agua

El escenario de la guerra combinaba bosques tropicales, vegetación espinosa y grandes áreas arenosas. La falta de agua era permanente, el calor resultaba extremo y, después de las lluvias, los caminos se transformaban en lodazales imposibles de atravesar

Víboras, roedores e insectos formaban parte del ambiente cotidiano. La población era principalmente rural y entre los pueblos originarios de la región se encontraban tobas, matacos, tapietes y chorotes

La dureza del entorno agravó las consecuencias de los combates. La escasez de alimentos, medicamentos y agua, junto con las deficientes condiciones de los ejércitos y la corrupción, provocó una elevada cantidad de muertes

Más de cien mil personas perdieron la vida entre ambos países, que además debieron endeudarse para sostener el esfuerzo bélico, con consecuencias que profundizaron su pobreza

La desigual adaptación de los ejércitos

Bolivia y Paraguay emplearon armamento moderno y ensayaron procedimientos militares que más tarde aparecerían en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial

Para las tropas bolivianas, el ambiente representó un desafío adicional. La mayoría de sus soldados eran quechuas y aimaras, habituados a las montañas de más de 3000 metros, al frío y a los espacios abiertos. El reclutamiento fue traumático y el traslado hasta el frente exigió recorrer miles de kilómetros desde los principales centros del país, sin comunicaciones adecuadas

Los paraguayos, en cambio, conocían mejor el terreno y estaban acostumbrados a sus temperaturas y condiciones naturales. Esa familiaridad les permitió desenvolverse con mayor facilidad en la zona de combate

El inicio de la contienda y el respaldo argentino

La guerra comenzó el 15 de junio de 1932, cuando una incursión militar boliviana provocó la ruptura de las relaciones entre ambos países. El conflicto fronterizo parecía casi imposible de resolver porque tanto Bolivia como Paraguay sostenían que el territorio les pertenecía

La Argentina respaldó discretamente a Paraguay. Le facilitó recursos para comprar armas y también le suministró gasolina, trigo y un sistema clandestino de información

Maradona, médico entre los heridos

Esteban Laureano Maradona, nacido en 1895, atendió a combatientes heridos de ambos bandos. Según recordó años después: “Yo iba de puesto en puesto, socorría enfermos y dedicaba casi todo el día al hospital”

Durante la guerra, su novia murió de fiebre tifoidea. El médico quedó profundamente afectado porque no pudo salvarla. Nunca volvió a enamorarse y, cuando terminó la contienda, regresó a la Argentina

El Gobierno paraguayo se preparaba para celebrar la paz y homenajear a los médicos que habían participado en el conflicto, pero Maradona decidió irse antes de la ceremonia

“No quise; me escapé antes... Lo hice solo por mi espíritu solidario... También renuncié a mi sueldo de teniente primero de Marina y médico jefe del Hospital Naval en favor de los niños necesitados...”, explicó

La mediación de Saavedra Lamas

El 12 de junio de 1935 se firmó el protocolo de armisticio que detuvo las operaciones militares. La diplomacia argentina tuvo una participación decisiva en la mediación que permitió alcanzar ese resultado

Por sus esfuerzos en favor de la convivencia pacífica y la prevención de nuevas guerras, Carlos Saavedra Lamas recibió el Premio Nobel de la Paz. Era bisnieto de Cornelio Saavedra y se había graduado de doctor en Derecho con medalla de oro

De las 24 materias que aprobó, obtuvo un 9 en una sola y calificaciones de 10 en todas las demás. Su lema era: “Las fronteras unen, no dividen”. Murió el 5 de mayo de 1959

La Guerra del Chaco quedó como uno de los episodios más trágicos de la historia sudamericana: una lucha feroz agravada por un territorio implacable, donde los ejércitos llegaron a combatir por una gota de agua bajo el sol tropical