En febrero de 2025, una canción creada con ayuda de inteligencia artificial ganó por primera vez un Grammy a la mejor interpretación de rock. Fue Now and Then, de The Beatles, construida a partir de un demo que John Lennon había grabado en 1978 en su casa de Nueva York

Sean Lennon recibió el premio en nombre de su padre. Desde su lanzamiento oficial, en noviembre de 2023, el tema superó los 116 millones de reproducciones en Spotify

El caso refleja un cambio cada vez más visible en el mundo cultural: la IA no solo participa en la creación de contenidos, sino que también permite recuperar obras, voces y figuras del pasado

La nostalgia como motor de consumo

Una canción puede volver a producirse, un músico fallecido puede regresar a un escenario y una película antigua puede transformarse en una experiencia inmersiva. Estas propuestas encontraron un público especialmente receptivo entre las generaciones más jóvenes

El informe Culture Next 2022 señala que el 77% de la Generación Z disfruta cuando las marcas recuperan estilos del pasado, mientras que el 73% valora el lanzamiento de productos o contenidos retro

Los consumidores de entre 13 y 24 años también escuchan cada vez más canciones publicadas antes de su nacimiento. En las plataformas de streaming, salvo Netflix, cerca del 90% del tiempo de visualización corresponde a contenidos licenciados, compuestos en su mayoría por series y películas antiguas

Avatares, hologramas y clásicos reimaginados

En 2021, ABBA presentó ABBA Voyage, un concierto digital con avatares de sus integrantes. Aunque el espectáculo no utilizó inteligencia artificial, combinó la identidad histórica del grupo con una puesta tecnológica inédita

También se desarrolló An Evening With Whitney: The Whitney Houston Hologram Tour, una propuesta que recreaba a la cantante mediante un holograma acompañado por una banda en vivo, coristas y bailarines

El cine avanzó en la misma dirección. En agosto de 2025, The Wizard of Oz at Sphere convirtió el clásico de 1939 en una experiencia sensorial en Las Vegas. La producción incorporó nuevos personajes y elementos sobre una pantalla de casi 15.000 metros cuadrados

Para ampliar los fondos y sumar imágenes ausentes en las tomas originales se utilizaron modelos Gemini optimizados, Veo 2 e Imagen 3. Según Ravi Rajamani, responsable de ingeniería de inteligencia artificial generativa en Google Cloud, la IA estuvo presente en más del 90% de la película

En otra iniciativa, el director y guionista Coerte Voorhees presentó el tráiler de As Deep as the Grave, una película que contempla recrear a Val Kilmer mediante IA. La fecha de estreno todavía no fue confirmada

En Argentina, el espectáculo Ecos, de Soda Stereo, propone el regreso virtual de Gustavo Cerati mediante un holograma hiperrealista que comparte el escenario con Charly Alberti y Zeta Bosio

Cuando un artista se vuelve una franquicia

El avance de estas tecnologías plantea una discusión central: ¿se trata de acercar obras históricas a nuevas generaciones o de extender su valor comercial?

Para el académico Grafton Tanner, la IA puede intensificar la nostalgia por artistas del pasado y, al mismo tiempo, incentivar el consumo de sus catálogos. En ese proceso, las compañías también participan en la definición de aquello que el público debería recordar

El crítico Simon Reynolds considera que la tecnología permite crear nuevas canciones o interpretaciones de estrellas fallecidas. De ese modo, el artista se transforma en una franquicia capaz de producir obras mucho después de su muerte y de competir con músicos contemporáneos

Reynolds diferencia este fenómeno de la nostalgia tradicional. En lugar de recordar una época, el público recibe una obra nueva construida con una voz o un rostro conocido. La familiaridad reduce el riesgo y ofrece una experiencia cuyo resultado parece previsible

Ernesto Martelli, especialista en estrategias de marketing y negocios basados en contenidos, destaca las propuestas que consiguen generar algo nuevo. A su juicio, Ecos rescata una experiencia imposible de realizar con Cerati en vida, aunque advierte que será cada vez más difícil construir obras excepcionales en un escenario de estímulos y contenidos infinitos

La tecnología también transforma el lenguaje artístico

La incorporación de herramientas tecnológicas al arte siempre generó resistencias, pero también abrió nuevas formas de narrar y de expresarse. La fotografía modificó la pintura, el cine transformó la relación con el tiempo y la narrativa, y los instrumentos electrónicos cambiaron la música

Refik Anadol, cofundador de Dataland, considera que la IA forma parte de esa continuidad, aunque su velocidad y escala sean extraordinarias. Carlos Huffmann sostiene que el diálogo entre arte y técnica resulta inevitable, incluso cuando las nuevas formas provocan rechazo

Martín Parselis plantea que no todos los artistas deben incorporar la tecnología. La herramienta tiene sentido cuando aporta a una narrativa; de lo contrario, las prácticas tradicionales siguen siendo una opción válida

Desde otra perspectiva, Tamar Colodenco señala que la convergencia entre arte y tecnología puede favorecer la diversidad cultural, la inclusión y nuevas formas de interacción global

Dataland y las obras que responden al público

Dataland abrió sus puertas en junio con una propuesta de arte multisensorial basada en inteligencia artificial y datos de los visitantes. Su primera muestra, Machine Dreams: Rainforest, está inspirada en la Amazonía brasileña

El espacio utiliza sensores para registrar los movimientos del público y dispositivos similares a relojes para monitorear emociones y frecuencia cardíaca. Mientras recorren la instalación, los visitantes se encuentran con imágenes inmersivas, sonidos, aromas y sabores vinculados con la naturaleza

Los datos sobre movimientos, latidos y respuesta galvánica de la piel alimentan en tiempo real el modelo de IA, que responde con imágenes y fragancias. La intención es construir un museo vivo, donde las obras puedan cambiar y las audiencias comprendan los procesos, datos y colaboraciones que intervienen en su creación

Para Anadol, que una IA participe en una obra no vuelve artificial la emoción que provoca. El asombro, la calma, la curiosidad o la incertidumbre que experimenta el público siguen siendo respuestas humanas

Huffmann suma otra paradoja: una obra creada con IA también puede considerarse completamente humana, del mismo modo que una fotografía. La tecnología, desde esta mirada, forma parte de la propia experiencia humana

Anadol establece un límite: no automatizar las preguntas. Aunque la IA genere posibilidades extraordinarias, las personas deben decidir qué merece atención y por qué una obra debería existir

El futuro, según su perspectiva, estará compuesto por creaciones menos fijas y más vivas, capaces de aprender, cambiar y responder a su entorno. Algunas podrían existir de manera diferente para cada persona que las experimente