La morosidad de los hogares argentinos dejó de avanzar en junio, después de un año y medio de subas consecutivas. El dato trae alivio para el sistema financiero, pero no alcanza por sí solo para anticipar un regreso fuerte del crédito al consumo

Según el seguimiento mensual sobre la Central de Deudores del Banco Central, la mora total del sector privado no financiero bajó de 7,7% en mayo a 7,6% en junio. En el caso de las familias, pasó de 12,8% a 12,7%, mientras que la de las empresas se mantuvo en 3,5%

Es la primera baja después de 19 meses seguidos de aumentos. El deterioro venía acelerándose desde octubre de 2024, cuando la mora total era de 1,5%, la de los hogares de 2,5% y la de las compañías de 0,7%

Más crédito, más fragilidad

La expansión del crédito privado fue uno de los impulsores de la recuperación económica, con un salto del 4% al 12% del PBI entre 2024 y 2025. Pero también dejó a muchos deudores más expuestos, en un contexto de tasas elevadas y con entidades que prestaron esa primera ola de fondos con poca información sobre el riesgo real

La mejora de junio se explica, en parte, por un menor ritmo de crecimiento de los atrasos y por un aumento real del stock total de financiamiento, lo que mejora la relación entre ambas variables

Las refinanciaciones ganan terreno

A eso se sumó un nivel récord de refinanciaciones bancarias. En junio, el saldo reprogramado representó el 3,4% del crédito total a las familias y el 0,7% del crédito a las empresas

La estrategia de estirar plazos y otorgar períodos de gracia, en lugar de avanzar con ejecuciones, ayudó a frenar el aumento de la irregularidad

De todos modos, el alivio todavía es frágil. La mora siguió en alza en 18 de las 30 principales entidades financieras y, en el universo de prestamistas no bancarios para hogares, trepó al 33%, más de dos veces y media por encima del nivel de los bancos regulados

Una recuperación todavía incompleta

También mejoró el ritmo nominal de los préstamos en junio y julio, pero en términos reales el crecimiento sigue siendo apenas marginal. Eso se refleja en el costo del financiamiento: el de las empresas cayó este año de rangos de 50% a 75% a niveles de entre 25% y 35%, mientras que los préstamos personales apenas cedieron de 68% a cerca de 65% en julio

La brecha responde, sobre todo, al riesgo de incumplimiento que todavía muestran los hogares

Argentina, entre los países con más mora

En la comparación internacional, el país aparece en una posición incómoda. Entre 98 economías con un PBI de al menos US$20.000 millones y datos disponibles de 2024 o 2025, ocupa el puesto 12 con mayor morosidad crediticia

La contracara es que el sistema local constituyó previsiones elevadas. El crédito irregular neto de previsiones equivalía en abril al 1,4% de la responsabilidad patrimonial computable del sistema, muy por debajo de la mediana internacional, de 6,5%

En el sector bancario descartan un sobreendeudamiento masivo, pero no esperan una nueva expansión fuerte del crédito antes de 2027 o 2028. Para que eso ocurra antes, coinciden, hará falta más desinflación y una actividad económica con mayor impulso