La llegada de los 50 años suele abrir interrogantes sobre el futuro laboral. En un mercado que muchas veces relaciona la edad con el retiro, Andrés Hatum, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, planteó que la trayectoria acumulada puede transformarse en una ventaja para afrontar nuevos desafíos
Según su análisis, la carrera profesional ya no responde necesariamente a un recorrido lineal compuesto por estudio, empleo y jubilación. La vida laboral puede atravesar distintas etapas, con cambios de roles, proyectos y formatos de trabajo
Reconocer las capacidades más allá del cargo
El primer paso consiste en dejar de definir la identidad profesional únicamente por el último puesto ocupado. Haber sido gerente, director o ejecutivo representa solo una parte de la experiencia adquirida
Las habilidades desarrolladas en la gestión de crisis, la negociación y la conducción de equipos pueden aplicarse en pequeñas y medianas empresas, emprendimientos o proyectos independientes
Entre las alternativas posibles aparecen la consultoría, la participación en organizaciones no gubernamentales, el asesoramiento a startups y la mentoría para profesionales más jóvenes. La experiencia no desaparece: puede ofrecerse de una manera diferente
Combinar experiencia y nuevas perspectivas
Hatum también propuso construir vínculos con personas de distintas generaciones. Los equipos intergeneracionales permiten unir el conocimiento tecnológico y la energía de los más jóvenes con el criterio, la mirada crítica y la templanza de quienes tienen más recorrido
Para que esa combinación funcione, recomendó evitar la postura de quien cree tener todas las respuestas. Escuchar otras perspectivas y aprender de ellas puede ser tan importante como transmitir conocimientos
Probar antes de tomar decisiones definitivas
El tercer paso es pasar del análisis a la experimentación. En lugar de planificar indefinidamente una transformación, es posible comenzar con iniciativas concretas y de alcance acotado
Entre las opciones se encuentran realizar un programa ejecutivo sobre nuevas tecnologías, participar como mentor en una incubadora o aceptar una consultoría. Estas experiencias permiten evaluar cómo se adapta la persona a un nuevo rol antes de tomar decisiones permanentes
La reinvención profesional, de acuerdo con este enfoque, no exige descartar el camino recorrido. Implica identificar qué conocimientos siguen siendo valiosos y encontrar nuevos espacios donde puedan aplicarse