La mora dejó de ser un dato técnico
La suba del atraso en los pagos de familias y empresas se convirtió en uno de los temas más sensibles de las últimas semanas. En una economía que sigue mostrando dos velocidades, con sectores como construcción e industria entre los más golpeados, el problema dejó de ser sólo financiero y pasó a tener peso político
El dato más reciente del Banco Central mostró que la morosidad bancaria de los hogares se mantuvo en 12,8% en junio, igual que en mayo, después de una racha de aumentos iniciada en noviembre de 2024. En el mercado esperan que, al menos, esa cifra deje de empeorar
La política también entró en la discusión
El tema ya está en la agenda electoral. El presidente Javier Milei lo mencionó en Rosario y lo ubicó entre los asuntos centrales de su exposición, al relativizar su dimensión cuantitativa y atribuirlo a un ataque de la política
En el Congreso hay más de 20 proyectos vinculados a posibles respuestas, todos impulsados por la oposición. A eso se sumó el anuncio del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, sobre una investigación a Mercado Pago y otras billeteras por supuestas prácticas de hostigamiento, acoso y falta de información clara, con multas potenciales superiores a 1.800 millones de pesos
También hubo propuestas para usar parte de los fondos del FGS de Anses en una moratoria para familias endeudadas, revisar a las billeteras electrónicas por sus tasas y datos de scoring, y avanzar hacia una plataforma local de pagos con mayor competencia y menores comisiones
El Gobierno rechaza intervenir
La respuesta oficial fue la contraria: Milei, Luis Caputo y Santiago Bausili sostienen que se trata de acuerdos entre privados y advierten sobre el riesgo moral de asistir a quienes no pueden cumplir con sus créditos. Según esa mirada, una ayuda pública podría crear incentivos negativos hacia adelante
Desde otra vereda, economistas y centros de estudio plantean que el problema no puede leerse sólo como una suma de decisiones individuales. Argumentan que el Estado también incidió en el cuadro general, y proponen medidas transitorias para mejorar la clasificación de deudores y facilitar refinanciaciones con plazos y tasas más accesibles
Bancos y fintech pelean por el relato
La disputa entre bancos y fintech se volvió más áspera con la discusión sobre el llamado efecto arrastre. La Cámara Argentina Fintech señaló que los bancos concentran la mayor parte del crédito, aunque reconoció que la salida debería incluir mejor información crediticia, menor presión impositiva, educación financiera y mecanismos de alerta temprana para deudores en problemas
Los números que citan muestran que los bancos explican el 81,1% del crédito total, con $67,2 billones, y el 63,3% del volumen irregular, por $8,5 billones. Las fintech representan el 11,7% del crédito, por $9,7 billones, y el 16,3% de la deuda irregular, por $2,2 billones. Los otros proveedores no bancarios concentran el 7,1% del crédito total y el 20,4% del saldo irregular
Las fintech también remarcan que una parte relevante del costo del financiamiento está asociada a impuestos nacionales, provinciales y municipales, y cuestionan que se las mida con el mismo criterio que a los bancos, que toman depósitos para prestar
El efecto arrastre sigue bajo discusión
Del lado bancario, la queja es otra: aseguran que muchos de sus deudores irregulares llegan por arrastre desde otras entidades, sobre todo desde billeteras y fintech. La lógica que describen es simple: cuando una persona tiene deuda en más de un canal, si deja de pagar primero el crédito más caro, termina recategorizada en todo el sistema por la norma del Banco Central
Ese punto también explica por qué algunos balances muestran más morosidad que la que efectivamente se observa en la cartera propia. En una gran parte de la industria financiera advierten que esa diferencia puede afectar el fondeo y la lectura del riesgo crediticio
Las fintech responden que el efecto existe, pero niegan que eso permita culparlas por la mora bancaria. Sostienen que los datos no prueban una causalidad unidireccional y que la mora es un problema compartido por todo el sistema
Un cuadro que todavía no se acomoda
El debate también incluye el impacto del tiempo de recategorización. Si un cliente refina su deuda y vuelve a pagar, pueden pasar meses hasta que el sistema lo deje de mostrar como moroso, algo que pesa sobre su historial, sobre las estadísticas bancarias y sobre los números oficiales
Con una economía todavía sin señales firmes de despegue y con el crédito bajo presión, la mora se instaló como uno de los primeros grandes temas de campaña. Y, por ahora, no parece que vaya a salir pronto del centro de la escena