La privatización de Belgrano Cargas y Logística, la empresa estatal que opera las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, requerirá al menos US$800 millones en obras obligatorias para recomponer la infraestructura ferroviaria. Para viabilizar ese desembolso, el Gobierno armó un esquema que mezcla un fondo financiado con la venta de locomotoras y vagones, la eventual adhesión al RIGI y el apoyo de organismos internacionales y agencias de crédito de Estados Unidos
Apoyo financiero antes de los pliegos
La estrategia internacional empezó a delinearse antes de la publicación de los pliegos. La Corporación Financiera Internacional, vinculada al Banco Mundial, acompañó la estructuración del proyecto y envió una carta de intención al Ministerio de Economía
También intervino BID Invest, que revisó condiciones y cláusulas contractuales. Según fuentes oficiales, ambos organismos consideran financiable la iniciativa y podrían prestar a los futuros concesionarios
En paralelo, el Gobierno mantuvo contactos con la Development Finance Corporation de Estados Unidos, que podría financiar proyectos puntuales según el de cada adjudicatario. A eso se suman conversaciones con el Export-Import Bank, que podría intervenir si la operación implica compras de equipamiento fabricado en ese país, como locomotoras o vagones
Obras clave en tres corredores
Las intervenciones previstas deberán ejecutarse en los primeros cinco años de la concesión. Entre las obras más importantes figura la finalización del Circunvalar ferroviario de Santa Fe, con nueva traza, renovación de vías, un puente sobre el río Salado y cruces a distinto nivel sobre las rutas 4, 11 y 70
Ese proyecto busca destrabar un cuello de botella que hoy limita el tránsito ferroviario: según fuentes oficiales, hay demanda para hasta 12 trenes diarios, pero solo pueden circular dos. La obra es considerada estratégica para el agro porque facilitaría el flujo de granos desde el norte hacia los puertos del Gran Rosario
En el San Martín se prevén renovaciones de vías en tramos que conectan Rufino con Justo Daract, Venado Tuerto, Villa Constitución y Soldini. En el Urquiza, los trabajos abarcan el tramo entre Concordia y Paso de los Libres, además de la reconstrucción de terraplenes entre La Criolla y Chajarí
Un repago dentro del sistema
Parte del financiamiento saldrá del propio sistema ferroviario. El material rodante de las tres líneas fue valuado en unos US$500 millones. El adjudicatario de cada corredor podrá comprar inicialmente cerca de la mitad del parque asignado a su concesión al valor de tasación; el resto se venderá después en subastas. Esos recursos irán a un fideicomiso destinado a cubrir parcialmente las obras obligatorias
Los pliegos fijan topes de recuperación para cada concesionario: hasta US$78,5 millones en Belgrano, US$386 millones en San Martín y US$34,3 millones en Urquiza. El esquema no implica un pago anticipado, sino repagos contra avances de obra certificados. Además, el concesionario deberá acreditar financiamiento para las intervenciones que no queden cubiertas por el fondo
La cláusula que cambia el tablero
El diseño de la licitación incorpora también una restricción para empresas controladas directa o indirectamente por Estados extranjeros. La cláusula, que en los hechos excluye a compañías públicas chinas, busca preservar el control de una infraestructura considerada estratégica por el Gobierno
Sobre esa base, el acceso al RIGI tampoco será automático. Los fondos del fideicomiso no contarán como inversión privada a efectos del régimen y los incentivos dependerán de la inversión efectivamente realizada y del aumento de carga transportada por encima de una línea base. Si una oferta se presenta suponiendo aprobación del RIGI y luego no la obtiene, quedará invalidada y avanzará el siguiente oferente