El Día de la Industria llega, en plena campaña, con un clima político cargado y tres datos que prometen elevar la tensión: empresarios que volverán a defender su actividad en un contexto que consideran adverso, un Gobierno nacional que estará representado de manera muy limitada y la creciente actividad de dirigentes opositores para acercarse al mundo fabril

Un acto con vacantes en la primera línea oficial

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, hablará cerca de las 10.30 en la planta de ELEA, en Los Polvorines. En la organización dan por confirmado al ministro de Salud, Mario Lugones, además del secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, y la subsecretaria de Política Industrial, Daniela Ramos

La recepción a Lugones estará a cargo de Isaías Drajer, vicepresidente sectorial de la UIA y anfitrión del encuentro

No estarían el presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, ni el jefe de Gabinete, Diego Santilli, pese a que en el sector fabril esperaban una asistencia mayor. La ausencia de las principales figuras del Ejecutivo refuerza la lectura de un vínculo todavía tenso entre la Casa Rosada y la entidad empresaria

En la UIA anticipan que el discurso de Rappallini volverá a destacar el peso de la industria en la economía. Después habrá un brunch para los asistentes

La tensión con el oficialismo sigue abierta

El vínculo entre ambos espacios venía atravesando roces desde que Caputo cuestionó a quienes ponen en duda el rumbo libertario al referirse de manera despectiva a los críticos del modelo. A eso se sumaron gestos de malestar dentro de la UIA, que ya venía marcando diferencias con el enfoque económico del Gobierno

En ese contexto, la falta de presencia de las máximas autoridades nacionales en el acto industrial adquiere una carga política evidente

Kicillof busca hablarle al empresariado

Mientras el oficialismo se corre de la escena, Axel Kicillof y su entorno vienen afinando un mensaje pensado para seducir a sectores industriales. El movimiento más reciente fue la visita del titular de ARBA, Cristian Girard, a la UIA, donde se reunió con Carlos Abeledo, responsable del área de política tributaria de la entidad, y con otros funcionarios del organismo bonaerense

Allí se hablaron temas sensibles para las empresas: simplificación tributaria, alivio sobre regímenes generales, reducción de saldos a favor acumulados y revisión de los esquemas de retención vinculados a Ingresos Brutos, Sircreb y Sirtac. Girard sostuvo que hace falta una reforma tributaria, aunque aclaró que antes la economía debe crecer

También dejó definiciones sobre la competencia internacional. Mencionó a China como un factor central en la transformación industrial global, habló de reconversión productiva, de dumping y de la discusión industrial en Estados Unidos. En esa línea, buscó marcar distancia con la apertura comercial impulsada por Milei

El mensaje de la Provincia ante grandes empresas

Días antes, Kicillof había hecho una exposición similar en un encuentro con empresas multinacionales en el Alvear, organizado por Susan Seagal. Fue junto a Carlos Bianco y Augusto Costa. Allí planteó que la macroeconomía está golpeando a la actividad cotidiana, que el país se orienta a exportar materias primas sin valor agregado y que la industria pierde terreno

Entre los asistentes hubo compañías de energía, minería y bancos de inversión. Algunos empresarios calificaron su exposición como pesimista, aunque reconocieron que el escenario de cambio económico tiene costos. También le preguntaron por la baja de la pobreza difundida por el Gobierno; Kicillof respondió que la medición es incorrecta y que el indicador habría empeorado

En ese diálogo, el gobernador volvió a citar a Donald Trump como ejemplo de que la apertura comercial no es la única salida posible en el contexto actual. La reunión duró una hora

Después, Bianco quiso saber cómo había caído el último discurso de Milei. La consulta no tuvo respuesta: quien conducía el encuentro no habilitó comentarios. El Presidente había negado una crisis y había vuelto a criticar a empresarios durante su intervención

Antes de irse, Kicillof escuchó una última pregunta: si iba a ser candidato en 2027. Respondió que todavía era temprano, aunque admitió que la interna peronista está en ebullición. Entre los empresarios, sin embargo, nadie dudó de que terminará compitiendo