La campaña de girasol 2026/27 combina dificultades agronómicas con un escenario comercial favorable. Las lluvias persistentes retrasaron la siembra en el sudeste, sur y sudoeste de Buenos Aires, la principal zona productora del país

En esa región, el avance presenta una demora de entre 15 y 20 puntos respecto del promedio del último quinquenio. Las bajas temperaturas también afectan la emergencia de los cultivos, dentro de una superficie nacional prevista de 3,1 millones de hectáreas

Precios sostenidos para el aceite

Las cotizaciones del aceite de girasol CIF Róterdam mantienen su firmeza. Para octubre se mencionan valores de 1440 dólares por tonelada, mientras que para abril se espera una reducción de 80 dólares, vinculada a una posible solución del conflicto en el Mar Negro y a la producción argentina

Si las condiciones climáticas se normalizan, la Argentina podría alcanzar 7 millones de toneladas y exportar 2 millones de toneladas de aceite. La demanda también recibe el impulso de una mayor actividad industrial: la molienda creció 22% y se incorporaron nuevas fábricas

Diferencias entre plazas y variedades

La semana pasada, el girasol disponible se pagaba a 525 dólares por tonelada en Rosario y a 500 dólares en Quequén, más bonificaciones. Para las entregas de diciembre a febrero, en San Gerónimo se ofrecían 480 dólares por tonelada para el girasol común y 500 para el alto oleico

La producción mundial se ubicaría entre 62 y 63 millones de toneladas. Rusia aportaría 21 millones, un 20% más que en la campaña anterior, y Ucrania alcanzaría 13 millones tras recuperarse de un ciclo previo débil

La exportación argentina de semilla sin procesar también creció: pasó de un registro histórico de 200.000 toneladas a 1.300.000 toneladas en la campaña 2025/26. La perspectiva para el cultivo continúa siendo rentable, aunque su resultado inmediato dependerá de la evolución de las lluvias y las temperaturas