Los bancos esperan que en este trimestre vuelva a crecer la demanda de crédito, aunque con criterios más duros para aprobar nuevos préstamos. La mayor cautela alcanzará sobre todo a las líneas de consumo y al financiamiento de pequeñas y medianas empresas
Más crédito, pero con filtro
La señal surge de la Encuesta de Condiciones Crediticias que releva el Banco Central entre los responsables de crédito de las principales entidades del país. En empresas, las condiciones se mantuvieron estables en el segundo trimestre, pero ahora se anticipa un sesgo levemente restrictivo, más visible en las pymes. La demanda, en cambio, volvería a subir, impulsada sobre todo por las grandes compañías
Entre los hogares, el panorama es parecido. Los bancos prevén mayores exigencias en tarjetas y préstamos al consumo, mientras que no esperan cambios relevantes en hipotecas ni prendarios. Aun así, proyectan más pedidos de financiamiento en la mayoría de las líneas
La mora en su punto más alto
El giro llega en medio de una morosidad que trepó a niveles récord. En mayo, los préstamos al sector privado alcanzaron una irregularidad del 7,7%, el mayor registro desde la salida de la convertibilidad. En las familias, el indicador llegó al 12,8%, un máximo en dos décadas
Los atrasos se concentraron en préstamos personales y tarjetas de crédito. En cambio, los créditos con garantía real siguieron mostrando niveles de incumplimiento mucho más bajos
Ingresos debilitados y tasas altas
Para una parte de los analistas, el deterioro no responde principalmente a que los hogares se hayan endeudado demasiado, sino a que perdieron capacidad de pago. El crédito se expandió con fuerza en los últimos dos años, pero también llegó a perfiles más riesgosos. A eso se sumaron tasas reales más altas en la previa electoral de 2025 y una leve caída del salario real
Otro factor que sigue pesando es el costo del crédito. Aunque bajó el fondeo bancario, las tasas que pagan los tomadores de préstamos cayeron mucho menos por el aumento del riesgo, los costos regulatorios y la presión impositiva
Sin rescate para deudores
Desde el Gobierno descartaron cualquier ayuda estatal para quienes no pueden cumplir con sus deudas. La postura oficial es que se trata de vínculos entre privados y que la salida pasará por refinanciaciones a tasas más bajas y plazos más largos
Mientras tanto, el sistema financiero se mantiene sólido y con reservas elevadas frente a la mora. Pero la nueva etapa del crédito parece venir con una condición clara: más demanda, sí, aunque con menos margen para prestar sin mirar el riesgo