MAR DEL PLATA.- Nicolás Aguzín llegó a Hong Kong con una mirada crítica sobre las empresas chinas. Durante sus años en Asia, sin embargo, observó una transformación profunda en su funcionamiento y en su capacidad para competir a escala internacional

El ejecutivo argentino, que fue el único extranjero en liderar la Bolsa de Hong Kong, analizó el fenómeno durante el 62° Coloquio de IDEA. Actualmente es inversor privado y forma parte de los directorios de Mercado Libre, Globant, Pampa Energía y DayOne

Más que subsidios: cinco motores de competitividad

Aguzín relativizó la idea de que el crecimiento chino se explique únicamente por la asistencia estatal. Señaló que, aunque existen subsidios en determinados sectores, el gasto público total representa cerca del 56% del PBI en Francia, el 38% en Estados Unidos y el 32% en China

En su análisis, identificó cinco factores que impulsaron a las compañías chinas. El primero es la escala: el país cuenta con unos 1400 millones de habitantes, una dimensión que resulta difícil de reproducir en otras economías. Esa magnitud también exige una capacidad de generación eléctrica 2,5 veces superior a la estadounidense y 70 veces mayor que la argentina

El segundo elemento es la combinación de talento, ambición y disciplina laboral. La Argentina forma alrededor de 8500 ingenieros por año; Estados Unidos, unos 120.000, y China, cerca de 1,5 millones

En el sector tecnológico chino también se extendió el esquema conocido como “996”, basado en jornadas de 9 a 21 durante seis días semanales. Aguzín lo presentó como una expresión de la intensidad con la que se desarrolla la actividad empresarial en ese país

Una competencia que elimina a los más débiles

El tercer motor es la hipercompetencia. En 2018 había más de 500 marcas de vehículos eléctricos en China; actualmente quedan menos de 100. La concentración se produjo en un contexto de márgenes muy reducidos y una fuerte presión sobre las compañías

Ese entorno, descrito por Aguzín como un capitalismo especialmente agresivo, prepara a las empresas para enfrentar mercados externos. En China, el proceso recibe el nombre de neijuan, un término asociado con la involución y la competencia excesiva

El cuarto factor es la velocidad para aprender y corregir. Mientras muchas empresas occidentales estudian el mercado, diseñan un plan, prueban un producto y luego lo lanzan, las compañías chinas suelen poner en marcha una idea rápidamente, medir sus resultados y ajustarla varias veces

El peso de la red industrial y del ahorro

El quinto engranaje es la integración del entramado productivo. En torno a la Gigafactory de Tesla en Shanghai se instalaron unos 400 proveedores, capaces de cubrir el 95% de las necesidades de la planta en un radio de 100 kilómetros

Con aproximadamente 20.000 empleados y una dotación similar de robots y modelos, la fábrica de Tesla en California produce entre 420.000 y 450.000 vehículos al año. La de Shanghai alcanza los 950.000

Para Aguzín, todos esos factores necesitan un soporte financiero basado en el ahorro local. La inversión extranjera puede iniciar un proyecto, pero su continuidad depende de la disponibilidad de recursos internos

En China, los depósitos equivalen al 250% del PBI. En la Argentina no llegan al 20%, mientras que más de US$200.000 millones permanecen fuera del sistema financiero. Según el ejecutivo, la falta de confianza histórica ayuda a explicar esa situación

Qué puede aprovechar la Argentina

Aguzín sostuvo que la Argentina puede incorporar varios de esos elementos, aunque no reproducir la escala demográfica china. Destacó la capacidad de trabajo, la ambición y la creatividad de los profesionales argentinos

También recomendó evitar una alineación geopolítica excluyente. Recordó que China es el principal socio comercial de países aliados de Estados Unidos, como Japón, Corea del Sur y Australia

Entre las áreas con mayor potencial para la Argentina mencionó la energía, los alimentos, la minería y los centros de datos. A su entender, el crecimiento dependerá de empresarios dispuestos a expandirse, compañías capaces de competir, reglas claras y un sistema que logre recuperar el ahorro interno