Mientras Wall Street marcaba nuevos máximos y los bonos de mercados emergentes acompañaban la mejora global, los activos argentinos quedaron a contramano. Acciones y títulos en dólares retrocedieron casi toda la semana, en un clima de mayor cautela de bancos y fondos que redujeron exposición al país
Un clima de resguardo
El movimiento respondió a una lectura más defensiva sobre el escenario local. La suba del riesgo país, que pasó de rozar los 400 puntos básicos a mediados de julio a moverse cerca de 470, reflejó que los inversores prefieren llegar más livianos al próximo tramo electoral
En paralelo, los resultados de las empresas no bastaron para sostener al mercado. Hubo balances sólidos en energía, bancos, telecomunicaciones y servicios públicos, pero eso no evitó nuevas bajas en el S&P Merval medido en dólares, que retrocedió hasta niveles de 1.865 tras haber tocado 2.200 en la primera parte del año
La política volvió a pesar
Las encuestas empezaron a impactar en las decisiones financieras. El respaldo a la gestión nacional sigue estancado cerca del 35%, mientras crecen las preocupaciones por los ingresos y el empleo. Al mismo tiempo, varios analistas ajustaron a la baja sus proyecciones de actividad para 2026
La economía todavía muestra sectores con resultados positivos, pero el escenario general luce más frágil. El segundo trimestre fue más flojo de lo esperado y el inicio del segundo semestre no muestra una mejora clara. En el mejor de los casos, se proyecta una marcha irregular, con meses mejores y otros peores, sin una tendencia definida de recuperación
Menos margen para reactivar
La desaceleración de la inflación de julio era previsible por la estacionalidad de las vacaciones de invierno. Para agosto, la expectativa vuelve a ubicarse por debajo del 2%, aunque el proceso de desinflación sigue siendo lento por los ajustes en servicios públicos
Sin margen para repetir una expansión monetaria como la de 2023, el Gobierno busca alternativas para mover el crédito. Una de ellas es habilitar préstamos en dólares a empresas sin generación de divisas, con un tope sobre los depósitos que podría liberar unos USD 6.000 millones. La medida recibió críticas dentro del propio universo económico que suele mirar con simpatía al oficialismo
También se analiza usar parte de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para impulsar el crédito hipotecario mediante colocaciones de largo plazo en bancos. La idea es activar demanda de vivienda y algo de financiamiento productivo en un contexto en el que el mercado ya empezó a descontar mayor volatilidad hacia las elecciones
Alianzas y riesgo electoral
En el plano político, tanto el oficialismo como el PRO exhiben debilidad y buscan mostrar coordinación. Del otro lado, también asoma una reorganización opositora con figuras del kirchnerismo y del peronismo no alineado
Esa reconfiguración puede darle al Gobierno una ventaja si termina consolidando al rival más conocido, pero también puede elevar la tensión sobre el dólar y los activos si la pelea electoral se vuelve pareja
Con un rechazo social alto para las principales fuerzas, el espacio para terceras opciones todavía existe. El problema es que el Gobierno ya no puede apoyarse solo en la desaceleración inflacionaria ni en la estabilidad cambiaria. Le queda menos tiempo para mostrar resultados concretos y ampliar su margen antes de la próxima elección presidencial