La inflación volvió a quedar en el centro de la agenda oficial con el anuncio de cambios en la Carta Orgánica del Banco Central. Javier Milei ratificó que la prioridad de su gobierno es cortar de raíz los mecanismos que, según su diagnóstico, alimentaron la suba de precios durante años
El corazón de la reforma apunta a restringir la emisión monetaria destinada a financiar al Tesoro. La propuesta da marcha atrás con las modificaciones de 2012, que ampliaron las posibilidades de cubrir déficit fiscales mediante adelantos transitorios
Un Banco Central con un mandato más acotado
La iniciativa también busca dejarle a la autoridad monetaria un objetivo principal y único: preservar el valor de la moneda. Para eso, el Gobierno quiere modificar el artículo 3, que hoy incluye además de la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo con equidad social
Otro cambio clave es la prohibición de monetizar las ganancias que surjan por la suba del tipo de cambio sobre las reservas. Esas utilidades quedarían registradas dentro de la institución como revalúo técnico
Con ese esquema, la emisión quedaría prácticamente limitada a la compra de dólares, de modo que la expansión de la base monetaria estaría respaldada por activos en moneda dura
Blindaje institucional y señal política
El proyecto también impide el uso de Letras Intransferibles, una herramienta que permitió en el pasado trasladar reservas del Banco Central al sector público. Además, introduce cambios para darle más estabilidad al directorio y dificultar la remoción de sus miembros
La lectura oficial es que esas reformas reducen el margen para futuros giros de política económica y envían una señal de previsibilidad a los mercados. Si el Congreso las aprueba, cualquier administración venidera tendrá menos herramientas para recurrir a la emisión o disponer de las reservas acumuladas
La reforma forma parte de un paquete más amplio que el Gobierno asocia con el equilibrio fiscal, la desregulación y la apertura de la economía. En paralelo, Milei presentó la idea de un “grillete fiscal” para evitar déficits persistentes y complementar la restricción monetaria
El debate ahora pasará por el Congreso, donde el oficialismo deberá buscar apoyos para avanzar. Aunque desde la Casa Rosada aseguran que el cambio consolidará un marco más estable, especialistas recuerdan que la Carta Orgánica del Banco Central es una ley ordinaria y puede ser modificada por futuras mayorías