El Gobierno prepara una reforma profunda de la Carta Orgánica del Banco Central con un objetivo central: que la entidad vuelva a enfocarse en preservar el valor de la moneda. La iniciativa, adelantada por el Presidente, incluye restricciones al financiamiento del Tesoro, cambios en la gobernanza del organismo y una revisión de las reglas que rigen su funcionamiento

Un mandato más acotado

La propuesta se apoya en la idea de que la estabilidad monetaria debe volver a ser la función principal del BCRA. Según el planteo oficial, eso exige reducir de manera definitiva la asistencia al sector público y consolidar la independencia de sus autoridades

También se prevé modificar el régimen de control y administración interna, con mayores exigencias para remover al presidente y al directorio, y con un esquema que otorgue más estabilidad a los funcionarios. Además, se anticipa un nuevo proyecto de ley de seguros para facilitar la operatoria del sector

El trasfondo fiscal

El diagnóstico oficial vincula la emisión monetaria con el déficit fiscal acumulado durante años. Bajo esa lectura, la expansión del gasto público y la necesidad de cubrirlo con recursos del Banco Central terminaron por desdibujar su función original

La nueva orientación busca cortar ese vínculo. En esa línea, el Gobierno sostiene que la prohibición del financiamiento directo e indirecto al Tesoro es una condición básica para bajar la inflación y sostener la estabilización

Qué cambió en el tiempo

El repaso histórico incluido en la propuesta recuerda que, tras la Ley de Emergencia de 1989, el Banco Central tenía un mandato único: mantener el valor de la moneda. Más tarde, en 1992, la Carta Orgánica conservó esa lógica, aunque con mayor desarrollo normativo

Con la reforma de 2012, el organismo pasó a tener funciones múltiples: regular la cantidad de dinero, fijar y orientar el crédito, actuar como agente financiero del Estado, ejecutar la política cambiaria definida por el Congreso y proteger a los usuarios de servicios financieros

El proyecto actual busca revertir ese esquema y volver a una definición más acotada del rol del Banco Central

Señales de respaldo externo

La iniciativa también se apoya en observaciones del Fondo Monetario Internacional, que en una revisión reciente del programa con la Argentina planteó la conveniencia de fortalecer la independencia, la gobernanza y los resguardos institucionales del Banco Central una vez consolidada la estabilización macroeconómica

En el oficialismo interpretan esa señal como un aval a la reforma en marcha y como parte de una estrategia más amplia para ordenar las cuentas públicas y reducir la inflación

Proyecciones y actividad

El texto incorpora además un panorama de la coyuntura macroeconómica. Plantea una inflación de 31% en 2025, una cifra similar para 2026 y una baja a 17% en 2027. También estima que el PBI crecerá 2,7% este año y 3,7% en 2027

En paralelo, destaca que el consumo privado aumentó, mientras que el público cayó. Las exportaciones mostraron una mejora marcada, con un superávit comercial de US$21.000 millones y un alza de 404,1% entre el primer semestre de 2026 y el mismo período de 2025

La contracara, según ese diagnóstico, es la inversión bruta interna fija, que en el primer semestre de 2026 se ubicó cerca de 6% por debajo de la del mismo período del año anterior

La conclusión del planteo oficial es clara: sin inflación no hay crecimiento sostenido. Y, para ese objetivo, el Banco Central debería volver a una misión básica y excluyente