Cuando en Ramona todavía es de noche, Julia Porporato ya comenzó su jornada en un tambo de Victoria, Australia. A los 31 años, participa del ordeñe de unas 700 vacas y realiza distintas tareas vinculadas con el cuidado de los animales

La experiencia representa un giro inesperado en su historia. Aunque creció en un pueblo rodeado de actividad agropecuaria, nunca había trabajado en el campo ni se imaginaba desarrollando allí su futuro

Del negocio familiar al trabajo rural

Antes de emigrar, Porporato estudió Letras, inició una carrera relacionada con Informática y realizó cursos de desarrollo web. También daba clases y tenía un emprendimiento de costura

Su principal ocupación era el kiosco y almacén que sus padres habían abierto en 2017. Allí atendía clientes, preparaba comidas, administraba las redes sociales y se repartía turnos con sus padres y hermanos. Algunas jornadas llegaban a las 12 horas

Desde el mostrador veía pasar a trabajadores rurales que llegaban cansados y cubiertos de tierra. En ese momento no imaginaba que, unos años después, viviría una rutina parecida

Un recorrido que comenzó en Europa

En marzo de 2024, cuando tenía 28 años, viajó a Italia junto con su novio, Javier Pedrotti, oriundo de Pueblo Vila. El objetivo era tramitar el pasaporte italiano y ampliar las posibilidades de acceder a una visa para Australia

El plan inicial era permanecer seis meses en Europa, pero el viaje se extendió casi dos años. Durante ese período trabajaron, ahorraron y finalmente llegaron a Australia en noviembre de 2025

La ciudadanía italiana les permitía solicitar la visa Working Holiday australiana hasta los 35 años. Para los argentinos, la visa Work and Holiday fija el límite en los 30 años al momento de la solicitud

Primero se instalaron en Griffith, al oeste de Sídney. Más tarde surgió una propuesta laboral en Victoria, ubicada a unas ocho horas de distancia. La entrevista para ingresar al tambo fue virtual y el inglés todavía era un desafío para ambos

Después descubrieron que habían sido contratados y que la vivienda del establecimiento ya estaba lista. El aprendizaje comenzó con acompañamiento y práctica diaria

Una rutina entre ordeñes y terneros

Victoria es el principal estado productor de leche de Australia. Durante la campaña 2024/25 aportó 5266 millones de litros de los 8315 millones producidos en todo el país

El establecimiento cuenta con un sistema rotary: una plataforma circular con 60 puestos donde se realiza el ordeñe. La primera parte de la jornada suele terminar entre las 8 y las 8.30

Luego llegan otras obligaciones. En la temporada de nacimientos pueden aparecer entre 10 y 15 terneros por día, que deben ser alimentados y controlados. También se ocupan de la limpieza, el mantenimiento, la preparación de parcelas y tareas en otro campo de la misma empresa

Por la tarde pueden volver al ordeñe o continuar con el cuidado de los animales. Porporato trabaja 44 horas semanales y cobra 33 dólares australianos por hora. Sus jornadas suelen durar entre ocho y nueve horas, con pausas y días de descanso

El trabajo es exigente desde el punto de vista físico, pero ella asegura que le permite sentirse más tranquila mentalmente. El establecimiento también ofrece una vivienda amplia, leña para la estufa y capacitaciones periódicas sobre seguridad

Aprender un oficio desde cero

Pedrotti ya tenía contacto con la ganadería, la siembra y la cosecha porque su familia posee un campo. Para Porporato, en cambio, casi todo era nuevo, incluso observar con atención la forma de caminar de las vacas

Con el tiempo aprendió a reconocer problemas durante el ordeñe, identificar animales bajo tratamiento, alimentar terneros y administrar medicamentos de acuerdo con los protocolos del establecimiento

Durante el primer mes trabajó junto con una persona experimentada. Las instrucciones se repetían hasta que pudo realizar las tareas de manera autónoma. La información de cada animal se anota primero en una pizarra y luego se incorpora a un sistema informático

También la sorprendió el ritmo de vida. Esperaba una actividad acelerada durante todo el día, pero encontró una dinámica basada en el cuidado, los horarios y el trabajo sin apuro, especialmente al manejar a los animales

Un futuro ligado al campo

Los principales gastos de la pareja son la comida, el combustible y los productos de limpieza. Para Porporato, contar con dos días libres por semana permite viajar, conocer lugares y disfrutar de la experiencia sin concentrarse únicamente en ganar más dinero

Después de haber pasado del kiosco familiar a un tambo australiano, la santafesina ya tiene una certeza junto con su pareja: quieren continuar vinculados con el campo. Las opciones pueden incluir el ordeñe, los tractores, la siembra o la cosecha