La semana pasada murió Guillermo Rozenwurcel, recordado por haber participado, junto con Alfredo Juan Canavese y Juan José Llach, en una de las iniciativas más singulares de la historia económica argentina

A comienzos de 2007, los tres impulsaron Cuidemos al Indec, un texto breve pero contundente que surgió como respuesta a la decisión oficial de alterar la medición de la inflación

Una iniciativa hecha a pulmón

La propuesta no solo consistió en idear el documento: también implicó redactarlo, difundirlo y reunir adhesiones. Según se recuerda, la primera nómina alcanzó 270 firmas y la lista final superó las 400

Varios funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central habrían estado dispuestos a suscribirlo, pero se abstuvieron por temor a represalias

La dimensión de aquella intervención se entiende al comparar las cifras del Indice de Precios al Consumidor. Tomando enero de 2007 como base 100, en octubre de 2015 el indicador llegó a 259 según el Indec y a 727 según la medición de Graciela Bevacqua, la funcionaria desplazada por la intervención. Eso equivale, en términos mensuales, a 0,9% y 1,9%, respectivamente

Las secuelas de la manipulación

Las consecuencias no se limitaron a la inflación. También quedaron comprometidos todos los indicadores que usaban ese dato como insumo, entre ellos la tasa de pobreza

Además, Bevacqua fue objeto de hostigamiento, y también hubo multas y causas penales contra quienes intentaron construir estimaciones privadas

Hoy existen diferencias entre mediciones públicas y privadas de la inflación, pero responden a criterios metodológicos, no a manipulaciones

El recuerdo de Willy

Quienes lo trataron lo llamaban Willy. Lo recuerdan como una persona encantadora, con una conversación siempre valiosa, incluso después de haber atravesado hace algunos años otro problema serio de salud

Su obra escrita queda como parte de su legado, junto con el recuerdo de una figura cada vez más escasa: alguien con quien realmente valía la pena hablar