El guanaco quedó en el centro de una discusión política y productiva en la Patagonia. En Río Negro, la legisladora Magdalena Odarda, de Vamos con Todos, presentó un proyecto para declarar vulnerable y protegida a la especie y prohibir su caza en todas las modalidades habilitadas
La iniciativa aparece como respuesta al proyecto del Poder Ejecutivo provincial para actualizar la Ley Provincial de Carnes e incluir “proteínas silvestres”, como el jabalí y el guanaco, dentro del circuito comercial formal, con venta en carnicerías y restaurantes bajo controles sanitarios y de trazabilidad
La pulseada por el uso comercial
Desde el gobierno rionegrino sostienen que se trata de una proteína disponible, magra y de buena calidad que hoy no puede comercializarse de manera regular. Según el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, la meta es habilitar su aprovechamiento en un marco legal y con garantías sanitarias
El funcionario también remarcó que, por tratarse de animales silvestres, estas carnes son naturalmente más magras que las provenientes de sistemas intensivos y pueden representar una alternativa de alto valor nutricional
La propuesta oficial apunta a reemplazar un esquema centrado solo en el control poblacional por otro que contemple el uso responsable del recurso
Las objeciones al proyecto
Odarda cuestiona que no existan estudios científicos actualizados que demuestren una superpoblación de guanacos en la provincia. Su iniciativa se apoya en tres puntos centrales
El primero es sanitario: menciona la presencia del parásito Sarcocystis spp. en ejemplares de la región y plantea dudas sobre la aptitud de la carne para consumo humano
El segundo retoma el reclamo del Parlamento del Pueblo Mapuche Tehuelche de Río Negro, que denunció la falta de consulta previa, libre e informada en la normativa de fauna sancionada en 2025
El tercer eje busca reconocer al guanaco como parte del patrimonio natural y cultural provincial
Santa Cruz, el modelo que miran otros
En contraste, Santa Cruz aparece como el caso más consolidado de aprovechamiento sustentable. Allí la población de guanacos se duplicó en la última década hasta llegar a 2 millones de cabezas, y un plan de manejo habilita la faena y la comercialización a gran escala
La provincia incluso cuenta con un local dedicado exclusivamente a la carne de guanaco, con cortes frescos y elaborados a precios que rondan un tercio del valor de la carne vacuna
Estudios del INTA describen al producto como hipermagra, con menos de 1% de grasa y alto contenido de proteína. Solo en 2025 se registró el aprovechamiento de más de 10.000 ejemplares bajo distintas modalidades reguladas
Chubut, entre la presión productiva y el reclamo de control
En Chubut, en cambio, el clima es de fuerte tensión. Las entidades rurales hablan de hartazgo por la falta de medidas de control y atribuyen a la combinación de depredadores y aumento de guanacos una crisis para la actividad ovina
Los productores calculan una población extraoficial de 1,5 millones de guanacos y aseguran que las pérdidas por depredación llegan al 25% de las majadas. Por eso reclaman que la provincia adopte un esquema similar al santacruceño para habilitar extracción y comercialización formal
Un debate abierto en la Patagonia
La discusión sobre el guanaco sigue dividida entre quienes lo ven como un recurso estratégico para la economía rural y la soberanía alimentaria, y quienes piden proteger a una especie nativa
La historia del manejo del guanaco incluye un antecedente clave: en 1997, CITES recomendó suspender la importación de productos derivados de guanacos argentinos. Después solo quedó habilitado el comercio de fibra obtenida de animales vivos
En ese marco, investigadoras del Conicet sostienen que es equivocado culpar a los guanacos por la degradación ambiental de Santa Cruz y Chubut. Para ellas, la especie ha sido usada como chivo expiatorio del sobrepastoreo generado históricamente por el ganado
También advierten que los guanacos tienen mecanismos comportamentales y fisiológicos que reducen el impacto del pastoreo y mejoran el uso del forraje, por lo que insisten en la necesidad de planificar cualquier aprovechamiento comercial con criterios de sustentabilidad ecológica