La logística civil, bajo fuego

La presión rusa sobre la economía ucraniana ya no se limita a la infraestructura militar. En las últimas semanas, un misil impactó un almacén que abastecía a una cadena de alimentos de lujo en Kiev, otro ataque golpeó dos centros de distribución de una gran red comercial y el servicio postal privado del que depende buena parte del país también fue alcanzado

Un empresario del sector estima que esos golpes recientes han provocado pérdidas de unos 500 millones de dólares para las compañías ucranianas

El mar Negro se vuelve más peligroso

La amenaza más grave llegó con un cambio de táctica: Rusia empezó a atacar buques de carga civiles vinculados a los puertos ucranianos del mar Negro. El 19 de julio, misiles de crucero hundieron un barco mercante de propiedad turca cuando salía de Chornomorsk y murieron diez personas. Desde entonces, la navegación comercial hacia y desde Odesa quedó bajo riesgo directo

Los puertos de la zona siguen operando con fuertes limitaciones justo cuando todavía faltan por mover 50 millones de toneladas de cosecha. Para los exportadores, las alternativas por carretera o por el Danubio resultan más lentas, caras y vulnerables

La guerra aérea inclina la balanza

El deterioro coincide con un cambio en la guerra aérea. La producción rusa de misiles balísticos crece mientras Ucrania dispone de menos interceptores para defenderse, por lo que solo puede proteger una lista reducida de objetivos prioritarios

En julio, Rusia lanzó un número récord de misiles balísticos e hipersónicos, sobre todo contra la región de Kiev. Al mismo tiempo, Ucrania ha intensificado sus ataques con drones contra refinerías, plantas de defensa y rutas logísticas dentro de territorio ruso, con efectos visibles en la capacidad operativa del sector petrolero y en el abastecimiento de combustible

El golpe económico puede ampliarse

La parte más sensible para Kiev sigue siendo el bloqueo a sus exportaciones marítimas. Una firma de inversión ucraniana calcula que esa presión recortará alrededor del 0,6% del PIB este año, pero el daño podría aumentar si los agricultores deciden reducir siembras por no poder vender la cosecha actual

En ese escenario, las pérdidas agrícolas podrían escalar hasta entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, con impacto sobre la seguridad alimentaria y sobre mercados tradicionales en África y Oriente Medio

La conclusión en Kiev es inquietante: sin un suministro fiable de interceptores balísticos, la economía ucraniana quedará más expuesta justo cuando la guerra se libra cada vez más sobre sus rutas comerciales, su energía y su capacidad de exportar