Empezar una reforma sin tener cerradas las decisiones básicas puede convertir un presupuesto razonable en una obra mucho más cara. Esa es la advertencia de Luke Burford, constructor y fundador de una empresa de comparación de presupuestos, que insiste en que los errores más costosos suelen cometerse antes de que arranquen los trabajos

El precio más bajo no siempre es el mejor

Burford sostiene que escoger una obra solo por ser la más barata suele salir caro. Cuando varios presupuestos son parecidos y aparece uno con un descuento muy fuerte, interpreta que falta algo en la oferta y que ese coste acabará apareciendo más adelante

También desaconseja adelantos elevados. A su juicio, una empresa solvente no necesita cobrar una parte excesiva por adelantado para comprar materiales o empezar la obra

Las preguntas que conviene hacer antes de firmar

Antes de contratar, propone pedir referencias recientes y no las más favorables, revisar los seguros y aclarar quién llevará la obra en el día a día. Según explica, no siempre coincide la persona que presenta el presupuesto con la que luego trabaja sobre el terreno

Burford también recomienda dejar por escrito cómo se gestionarán los cambios y contar con un contrato claro desde el principio. Para él, las modificaciones sobre la marcha son una de las principales causas de que un presupuesto se descontrole

Decidir antes de empezar reduce el gasto

Su consejo para contener costes es cerrar antes del inicio elementos como la cocina, los azulejos y los sanitarios. Cuantas más decisiones queden pendientes durante la ejecución, más probable es que suba el precio y se alargue el plazo

En cambio, considera poco sensato recortar en partidas estructurales o en elementos de protección frente a humedades y filtraciones, porque son inversiones que condicionan el resultado final y no suelen compensar a largo plazo

Lo que no se ve también cuenta

Burford advierte además de que una reforma no debe valorarse solo por su apariencia. Entre las señales de un mal trabajo menciona remates irregulares, baldosas desalineadas, puertas que rozan o enchufes mal colocados, ya que esos fallos suelen reflejar problemas mayores ocultos detrás de los acabados

En la compra de vivienda, recomienda mirar primero la cubierta, las chimeneas, los canalones, las manchas de humedad, las grietas y el estado de la carpintería exterior. Si es posible, añade, conviene revisar la casa después de una lluvia intensa

También en la obra nueva hay que revisar

Sobre las viviendas nuevas, señala que la presión por cumplir plazos suele pasar factura a la calidad. Por eso aconseja comprobar cierres, remates, umbrales, aislamiento y drenaje, y dejar por escrito una lista completa de defectos antes de la entrega

Su conclusión es clara: en una obra, la indecisión y las prisas suelen costar más que una planificación cuidadosa desde el principio