Una denuncia de vecinos en Coronel Pringles desató una controversia por la presencia de carne y medias reses colgadas en el patio de una vivienda. La presentación derivó en la intervención policial y en la posibilidad de que también actuara el área de Bromatología

La versión del propietario

Gabriel Molina rechazó que en su casa exista una venta clandestina. Afirmó que los animales provienen de jornadas de caza, principalmente de chanchos y jabalíes, y que cuenta con permisos para esa actividad

Según explicó, la carne se destina a su consumo personal y a la elaboración de chorizos, panceta y otros productos. También sostuvo que, en algunos casos, regala parte de lo que produce a conocidos o a dueños de campos que le permiten ingresar a cazar

“No la vendo”, aseguró, y señaló que quienes hicieron las denuncias deberán demostrar sus आरोपaciones

Controles y sospechas

Molina dijo además que la carne había sido enviada a analizar y que se realizarían nuevos controles. Al momento de su testimonio no se informaban resultados de esos estudios

El otro eje de la discusión es el origen de los animales. Frente a las sospechas de cuatrerismo, insistió en que caza con autorización de propietarios rurales y que tiene permiso para hacerlo en numerosos campos

También afirmó que posee la documentación correspondiente para las armas que utiliza y que las traslada descargadas y enfundadas, como exige la normativa

Una disputa que sigue abierta

Sobre la intervención policial, reconoció que hubo distintas denuncias, aunque sostuvo que los efectivos actuaron por su deber. La tensión, dijo, se alimenta de las denuncias reiteradas de algunos vecinos

La causa quedó instalada entre dos versiones: la de quienes cuestionan la procedencia de la carne y hablan de una posible venta irregular, y la de Molina, que asegura que todo proviene de caza habilitada y que no existe finalidad comercial