En la Universidad de Georgia, la formación veterinaria ya no se limita a perros, gatos, caballos o serpientes. También incluye colmenas. Allí, un grupo de estudiantes aprende a revisar abejas melíferas como si se tratara de pacientes de una clínica, aunque en este caso la unidad de atención no es el insecto individual, sino toda la colonia
Una especie clave, cada vez más expuesta
Las abejas melíferas sostienen una parte esencial de la agricultura: polinizan cultivos valuados en unos 15.000 millones de dólares al año, entre ellos más de 130 tipos de frutas, verduras y frutos secos. Pero su situación se ha deteriorado por la acción combinada de parásitos, patógenos, cambio climático, pesticidas y desnutrición
Las pérdidas masivas ya son parte del paisaje. En la temporada 2024-2025, Estados Unidos perdió más de la mitad de sus colonias manejadas de abejas melíferas. Para los apicultores, la supervivencia de sus colmenas se volvió una lucha permanente
De la apicultura al aula
El impulsor del programa es Jörg Mayer, veterinario de animales exóticos, que también cría abejas. Su idea fue integrar la salud de las colmenas a la enseñanza veterinaria, con un club de abejas, un equipo de tratamiento de colmenas y una rotación optativa de tres semanas
El cambio regulatorio de 2017, que restringió el acceso a antibióticos y obligó a contar con receta veterinaria, aceleró la necesidad de formación. Hasta entonces, muchos apicultores resolvían solos los brotes más comunes. Desde entonces, distintas organizaciones profesionales comenzaron a ofrecer cursos y certificaciones específicas para actualizar a los veterinarios
Lo que una colmena revela
Las inspecciones semanales buscan señales de problemas en los residuos del fondo de cada colmena y en los panales: ácaros Varroa, larvas momificadas, escarabajos de la colmena o falta de alimento suficiente. En una revisión reciente, detectaron dos ácaros, una presencia habitual que no exige tratamiento inmediato
La mirada que promueve el programa es integral. No se trata solo de recetar, sino de entender nutrición, ambiente y presión química sobre las abejas. La salud de la colonia depende tanto de su carga de parásitos como de la disponibilidad de hábitat y de alimentos de calidad
Una urgencia educativa
La brecha de conocimientos sigue siendo amplia. Una encuesta realizada entre 2023 y 2024 mostró que el 74% de los veterinarios no sabía cómo extender recetas para abejas melíferas y que el 89% no sería capaz de identificar sus enfermedades
Por eso, facultades de veterinaria de distintos estados están incorporando esta especialidad. La meta no es que todos terminen trabajando con abejas, sino que sepan atender a los apicultores y responder a una crisis sanitaria que ya no puede considerarse normal
Para algunos estudiantes, el contacto con las colmenas termina cambiando vocaciones. Para Mayer, también amplió su propio trabajo: hoy usa miel en ciertas heridas de tortugas y armadillos, e investiga si productos de las abejas pueden tener aplicaciones en animales con cáncer. Las abejas, dice, terminaron por adueñarse de su vida