Casi cuatro décadas después de Atracción fatal, Adrian Lyne sigue soltando detalles de rodaje capaces de reavivar una de las películas más comentadas de los años 80. Esta vez, el director recordó una toma en la que, según dijo, aparece apenas un fotograma con los genitales de Michael Douglas, incrustado en el corte final sin que casi nadie lo advirtiera

Lyne contó la anécdota durante una proyección de Infidelidad, otro de sus títulos más conocidos. La escena corresponde al primer encuentro sexual entre Dan Gallagher y Alex Forrest, el personaje que consolidó a Glenn Close como una de las figuras más inquietantes del cine de aquella década

Estrenada en 1987, la película fue un éxito masivo y también marcó época por la discusión que abrió en torno al deseo, la culpa y sus castigos narrativos

Una escena pensada lejos de la cama

El director explicó que quiso evitar la cama porque le parecía un recurso demasiado obvio. La solución fue ubicar a los personajes en la cocina del departamento de Alex, apoyados sobre la bacha, y sumar pequeños elementos para darle tensión y humor a la escena

“Intento evitar la cama porque es un poco aburrida”, resumió. Y agregó que fue incorporando platos, agua y otros detalles para que el momento tuviera una textura más dinámica. Para Lyne, ese tipo de decisiones ayudan a bajar la incomodidad y permiten que la escena funcione mejor en pantalla

También destacó el aporte de Douglas, a quien describió como un actor con un gran sentido del humor y mucha habilidad para la comedia física. Según recordó, el intérprete incluso le preguntó antes de rodar si estaba seguro de filmar la escena de esa manera

La respuesta quedó registrada en la película por una razón muy concreta: Douglas no llevaba ropa interior. Lyne aseguró que en el montaje final quedó visible “un solo fotograma” con sus testículos y que la producción decidió dejarlo porque “es tan rápido que ni se ve”

La revelación suma una nueva capa a una película que ya forma parte de la cultura popular y que sigue generando conversación casi cuarenta años después de su estreno. Para Lyne, el secreto está a la vista, pero apenas durante una fracción mínima de segundo