Brad Pitt recordó uno de los momentos más difíciles de su vida durante una entrevista realizada el año pasado. El actor habló de la crisis personal que atravesó en 1994, cuando tenía 30 años y comenzaba a experimentar las consecuencias de una fama que había llegado muy temprano

“Tuve un verano rarísimo”, resumió al evocar aquella etapa. Según explicó, necesitaba apartarse de todo y atravesaba un profundo vacío existencial, acompañado por un marcado descuido de su salud

Una rutina marcada por el aislamiento

Durante esos meses, Pitt contó que pasaba gran parte del tiempo desconectado de las obligaciones profesionales. Su alimentación era prácticamente inexistente y describió una rutina que comenzaba con una pipa y varias gaseosas con hielo

El contexto personal también estaba atravesado por la relación que mantenía en ese momento. La fascinación de su pareja por los animales exóticos hizo que ambos convivieran con 40 camaleones en su casa

El actor, que ya había llamado la atención del público por su trabajo en Thelma y Louise, recordó que se encontraba especialmente desanimado. Mientras seguía por televisión el juicio de O. J. Simpson, llegó a preguntarse qué hacía con su vida

El encuentro con David Fincher

La posibilidad de salir de ese estado apareció cuando su representante, Cynthia, le acercó el guion de Seven: los siete pecados capitales. Aunque en un principio Pitt no estaba convencido por la historia, su conversación con el director David Fincher modificó su perspectiva

El entusiasmo del realizador por el cine le permitió al actor recuperar el interés por su profesión. Pitt explicó que aquel encuentro lo ayudó a volver a conectarse con lo que buscaba en la actuación y con las posibilidades que todavía tenía por delante

Ese período también coincidió con el comienzo de su relación con Gwyneth Paltrow, a quien conoció durante el rodaje de la película. El compromiso terminó meses más tarde, pero la experiencia marcó una etapa de recuperación y de reencuentro con el arte

Años después, Pitt se casó con Jennifer Aniston, en el año 2000. Al recordar aquel recorrido, el actor ubicó a Seven como una obra decisiva para cerrar una etapa oscura y recuperar el sentido de su carrera