Celina Font atraviesa una etapa de intensa actividad artística. Acaba de estrenar Dos patronas, un grotesco criollo contemporáneo que se presenta los domingos a las 20 en El camarín de las musas. La obra, escrita y dirigida por Vicky Hladilo, aborda la relación entre una mujer profesional y su exempleada doméstica, cuyos vínculos laborales se mezclan con el afecto y la intimidad
Font eligió participar después de leer el texto y destacó el desafío de abordar una relación compleja desde la comedia. También valoró el trabajo colectivo y las posibilidades de exploración que ofrece el teatro independiente
El costo de sostener una obra
Para la actriz, hacer teatro independiente implica libertad, búsqueda y experimentación, pero también una inversión que rara vez se recupera por completo. Dos patronas cuenta con el apoyo de ProTeatro, un subsidio estatal del Instituto Nacional del Teatro, aunque esa ayuda no alcanza para cubrir todas las necesidades de producción
Font considera que, en la actualidad, los artistas necesitan contar con otros ingresos para sostenerse. Aun así, entiende el teatro como una forma de defender la identidad artística y de trabajar con tiempos de exploración que no siempre están disponibles en los circuitos comercial u oficial
Un nuevo proyecto musical
La actuación continúa siendo el eje de su carrera, pero la música ocupa un lugar permanente. Font editó el álbum Quererte tanto, que presentó hasta mayo, y planea retomar esa actividad el año próximo con un espectáculo más relacionado con el teatro
El proyecto será un unipersonal dirigido por Guillermo Hermida. Ambos trabajan en el texto y en la música que integrará la propuesta. La actriz describe su vínculo con el canto como cíclico: cuando actúa durante mucho tiempo, vuelve a sentir la necesidad de cantar
Además, participó recientemente en Vientre ajeno, una ficción vertical, y se prepara para el rodaje de una nueva película de Guadalupe Yepes. También expresó su deseo de volver a escribir, después de haber trabajado junto con Marcos Carnevale en la película No soy tu mami
De las villanas a los personajes con matices
Font comenzó a acercarse al teatro mientras estudiaba Bellas Artes. Tras conocer la existencia de un taller dictado por Carlos Gandolfo, decidió inscribirse y continuó ambas formaciones en paralelo, aunque finalmente orientó su carrera hacia la actuación
Su primera oportunidad importante llegó con Alén luz de luna, después de algunos trabajos en Alta comedia, cortometrajes y Los Machos. Más tarde interpretó a Griselda en Campeones, a una mujer alcohólica en 099 Central y a un personaje de diferentes capas en Montecristo
La actriz recuerda especialmente a las mujeres despechadas que interpretó en una televisión en la que los roles de buenas y malas estaban más definidos. Con el tiempo, también encontró personajes más complejos, como los de Montecristo y Pequeña Victoria, ficción centrada en distintas formas de maternidad
El trabajo gremial y la ficción argentina
Como vocal de Sagai y miembro de su comisión de género, Font participa en la protección de los derechos de propiedad intelectual de los intérpretes. También trabaja en iniciativas destinadas a recuperar la producción de ficción argentina
En ese marco, participó de un encuentro denominado “La ficción se pregunta”, que reunió a Adrián Suar, Carlos Rottemberg, Marcos Carnevale, Pablo Echarri y Vanessa Ragone. La propuesta busca impulsar acuerdos y consensos para reactivar una actividad que considera fundamental
Una formación atravesada por el arte
Font nació en Rosario y vivió en Guayaquil entre 1981 y 1985 junto con sus padres y su hermano, debido a una oportunidad laboral de su madre. Regresó durante la apertura cultural de los primeros años de la democracia, una experiencia que, según recuerda, reforzó su inclinación artística
Tiene un hijo adolescente y actualmente no está en pareja. Su madre es arqueóloga y su padre era comerciante de maderas. Aunque dejó de pintar, años después retomó su interés por lo visual mediante el estudio de cine y la fotografía