En octubre de 1973, cuando Carlos Monzón atravesaba el momento más alto de su carrera, recibió una propuesta inesperada: conocer a Nélida Roca, una de las grandes figuras de la revista porteña

La invitación surgió por medio de un amigo en común y de Ernesto Cherquis Bialo. Roca quería recibir al boxeador en su departamento de Recoleta para tomar el té

Una diva reservada fuera del escenario

Nélida Mercedes Musso había nacido en Buenos Aires el 30 de mayo de 1929. Comenzó vinculada con la música y debutó en el teatro Maipo en 1948, después de ser descubierta por Luis César Amadori

En la revista se destacó por su presencia escénica. Bajaba las escaleras con tacos altos, plumas y trajes llamativos. La apodaban la Venus de la calle Corrientes y su nombre llegó a ocupar un lugar central en las marquesinas

También logró participar de la recaudación de los espectáculos, una condición económica que hasta entonces estaba reservada principalmente para los capocómicos

Fuera del teatro, en cambio, protegía estrictamente su intimidad. Evitaba entrevistas, reuniones sociales y fotografías lejos del escenario

La cita en Recoleta

Monzón aceptó la invitación con una condición: el encuentro debía mantenerse en secreto. También pidió que no se enteraran su entrenador, Amílcar Brusa, ni su representante, Tito Lectoure

Después de un entrenamiento, Cherquis lo llevó hasta el departamento de Roca. Una empleada abrió la puerta y, poco después, apareció la dueña de casa. El boxeador no tuvo que inventar una excusa para marcharse

El romance comenzó hacia fines de octubre de 1973 y terminó a mediados de marzo de 1974. Ambos evitaron mostrarse juntos y la relación se desarrolló lejos de los fotógrafos

El regalo que Monzón no sabía pronunciar

A comienzos de 1974, antes de viajar a París para defender su título frente a José Nápoles, Monzón le preguntó a Roca qué regalo quería recibir. Ella escribió en un papel el nombre de una marca de relojes suizos

En París, el boxeador le mostró la nota a Cherquis y confundió “Patek Philippe” con “paté”. Luego fueron juntos a una boutique cercana a la Place Vendôme

Monzón eligió un modelo femenino cuyo precio rondaba los 8500 dólares, pero no contaba con dinero suficiente para pagarlo en ese momento. Finalmente, el actor Alain Delon ayudó a facilitar la operación

El reloj quedó como el recuerdo más conocido de una relación que combinó dos mundos muy distintos: el del campeón formado en el ring y el de una artista acostumbrada al lujo y a los códigos del espectáculo

El final del romance y la llegada de Susana

En marzo de 1974, mientras la relación con Roca llegaba a su fin, Monzón se preparaba para filmar La Mary, dirigida por Daniel Tinayre. Allí interpretó a El Cholo junto a Susana Giménez

La convivencia durante el rodaje produjo una atracción que excedió el trabajo. El vínculo con Susana se consolidó durante la filmación y, a partir de entonces, se volvió público

La diferencia con la relación anterior fue marcada. Con Roca hubo encuentros discretos y una estricta reserva. Con Susana aparecieron fotógrafos, titulares y una exposición que convirtió a la pareja en una de las más comentadas de la década

No hay elementos suficientes para afirmar que una relación terminó de manera instantánea por el comienzo de la otra. Las fechas permiten ubicar primero el romance con Roca y luego la consolidación del vínculo con Susana

Una vida retirada de los escenarios

Nélida Roca dejó el teatro en 1974, después de más de dos décadas de carrera. Evitó entrevistas y se recluyó en su casa. La artritis reumatoidea limitó su movilidad y en 1998 fue internada en un instituto de rehabilitación psicofísica

Murió el 4 de diciembre de 1999, a los 70 años. Nunca dejó una versión pública extensa sobre su relación con Monzón

El boxeador murió el 8 de enero de 1995, en un accidente automovilístico, mientras cumplía salidas autorizadas de la cárcel. En 1988 había sido condenado por el asesinato de Alicia Muñiz

La historia con Roca quedó así entre dos etapas de la vida de Monzón: el apogeo del campeón mundial y el comienzo de su romance más expuesto. Duró menos de cinco meses, pero el secreto sobrevivió durante décadas