Durante casi diez años, dos salas construidas dentro de una torre del microcentro porteño permanecieron cerradas y sin actividad. El edificio ocupa el terreno donde alguna vez funcionó el Teatro Odeón, una de las grandes instituciones culturales de Buenos Aires

El antiguo teatro fue demolido y el predio se convirtió primero en una playa de estacionamiento. Más tarde, la construcción de la Torre Odeón incorporó espacios teatrales en cumplimiento de la Ley 14.800, que establece la obligación de levantar una nueva sala cuando se demuele un teatro

Ahora, el proyecto busca recuperar la actividad en la esquina de Esmeralda y Corrientes. Si se cumplen los plazos previstos, el nuevo complejo comenzará a funcionar el 14 de enero

Una esquina con memoria teatral

La historia del lugar comenzó en 1872, cuando allí se levantó una sala que tuvo distintos nombres: Ba-Ta-Clan, Theatre Français y Edén. Luego fue adquirida por un empresario cervecero, quien la rebautizó como Teatro Odeón

El edificio fue escenario de acontecimientos artísticos, políticos y culturales. El 26 de julio de 1896 albergó la primera proyección cinematográfica realizada en la Argentina, con una película de los hermanos Lumière sobre la llegada de un tren a una estación

También fue sede del lanzamiento de la candidatura presidencial de Julio Argentino Roca en 1897. Durante la década de 1920, el bar Royal Keller, ubicado en el subsuelo, recibió a integrantes del Grupo Florida, entre ellos Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal

Por su escenario pasaron artistas como Carlos Gardel, Luis Alberto Spinetta, Margarita Xirgu, Lola Membrives, Astor Piazzolla, Osvaldo Pugliese, Luigi Pirandello, Vittorio Gassman y Les Luthiers

En 1985, el Odeón fue declarado Monumento Histórico. La protección se dejó sin efecto durante la década de 1990 y el edificio terminó demolido, pese al rechazo de distintos sectores de la comunidad artística. La sala tenía capacidad para casi 2000 espectadores

Tres salas y una programación continua

El nuevo emprendimiento tendrá tres salas teatrales y espacios al aire libre vinculados con la gastronomía y la cultura. En total, reunirá cerca de 1000 butacas para propuestas teatrales, musicales y de pequeño formato

La sala principal contará con 420 localidades y llevará el nombre Carlos Bacchi, en homenaje al padre de Giuliano Bacchi, productor teatral y figura central en la formación de su hijo. El escenario tendrá 16 metros de frente y 8 de profundidad, además de camarines y un acceso directo para los artistas desde la playa de estacionamiento

El público podrá adquirir junto con la entrada el acceso a una cochera subterránea con capacidad para 500 vehículos. La sala también tendrá dos palcos VIP con baños privados, cafetería y minibar

En el nivel de ingreso habrá una terraza con vista a la intersección de Corrientes y Esmeralda. El espacio estará pensado para tomar algo o comer antes y después de las funciones

La segunda sala tendrá 380 butacas y se llamará Sala Susana Rinaldi. El nombre será un reconocimiento a la cantante, vinculada con Bacchi y con la historia del antiguo Odeón, donde se presentó en 1977 y 1982

La tercera sala, con capacidad para 220 personas, todavía no tiene nombre definido. A ellas se sumará un club de stand up para unas 40 personas

El complejo también contará con una terraza en el pulmón de manzana, con mesas, sillones, food trucks, bebidas y comidas al paso. Allí se instalará una pantalla para proyectar clásicos del cine, entre ellos posiblemente algunas películas estrenadas décadas atrás en el viejo Odeón

El plan de Giuliano Bacchi

Giuliano Bacchi, productor teatral y representante de artistas, estará al frente del proyecto junto con los empresarios Hernán y Sergio Ramos, vinculados con la hotelería y el turismo. El acuerdo contempla un alquiler por diez años, con opción de extenderlo por otros diez

La sociedad se concretó pocas semanas después de que Bacchi conociera a los hermanos Ramos. Según relató, uno de ellos tenía desde hacía tiempo el deseo de abrir un cine o un teatro. La inversión incluye luces, pantallas, equipos de climatización, butacas y otros elementos necesarios para poner en marcha el edificio

El productor asegura que la idea comenzó a tomar forma diez años atrás. Su vínculo con el Odeón también tiene una dimensión familiar: desde niño acompañaba a su padre por distintos teatros porteños y escuchaba sus recuerdos sobre la histórica sala de Corrientes y Esmeralda

La intención es ofrecer una cartelera amplia, con música, comedias, dramas, stand up y obras del circuito alternativo. Bacchi proyecta al menos dos funciones diarias, de lunes a lunes, con una programación que podría alcanzar 28 funciones semanales en las salas grandes y 14 en la más pequeña

La apertura incluiría un evento al aire libre el 29 de diciembre dedicado a la historia del teatro. Para el 14 de enero está previsto el inicio formal de la actividad con al menos dos salas abiertas y un espectáculo internacional protagonizado por una figura popular, todavía no anunciada

Luego llegarían producciones propias y de terceros. En marzo se sumarían títulos con hasta cuatro funciones semanales. El objetivo es mantener el edificio activo durante todo el año y aprovechar también la llegada de turistas del interior durante el verano

Una vocación heredada

Bacchi tiene 34 años y creció entre camarines, boleterías y escenarios. Su padre, Carlos Bacchi, fue productor teatral; su madre trabajó como prosecretaria jefa de la Cámara Federal

A los 13 años consiguió su primer trabajo junto a un productor y a los 15 comenzó a trabajar con su padre. A los 18 participó en la administración del Teatro Broadway. En 2020, durante la pandemia de Covid, murió su padre

Entre sus trabajos recientes figura la producción de Cha Cha Cha, protagonizado por Alfredo Casero, que recorrió Buenos Aires y otras ciudades antes de cerrar su temporada en el Movistar Arena. También representa al grupo Los Palmeras

Sin embargo, Bacchi aclara que el del nuevo Odeón será diferente al de algunos proyectos que desarrolló anteriormente. Su apuesta es construir una propuesta diversa y sostenida, capaz de devolverle movimiento teatral a una esquina emblemática de Buenos Aires