Emilia Attias repasó el final de su relación con Julio Mario Sibara, Turco Naim, con quien estuvo casi dos décadas y tuvo a Gina, su hija de 9 años. La separación, ocurrida hace dos años, sorprendió por tratarse de una de las parejas más consolidadas del ambiente, pero ambos intentaron sostener el respeto y el apoyo mutuo aun en medio del desgaste
El desgaste que fue creciendo
La modelo contó que el vínculo empezó a enfriarse cuando aparecieron diferencias en torno a necesidades y prioridades que ya no coincidían. Según explicó, la distancia emocional fue avanzando hasta volver evidente que la relación estaba perdiendo vitalidad
Attias dijo que durante mucho tiempo hizo un esfuerzo por sostener la pareja y que no tomó la decisión a la ligera. También reconoció que la situación no era sencilla para Naim, que creía que todavía había margen para recomponer la relación
Una decisión pensada y dolorosa
La actriz señaló que la ruptura no fue repentina, sino el resultado de muchas charlas y de un proceso personal en el que entendió que ya no había un punto de avance para ninguno de los dos. Afirmó que fue ella quien dio el paso final, convencida de que quedarse por inercia tampoco era sano
Además, describió a la pareja como muy intensa y potente, con afinidad en varios planos, pero insuficiente para sostener lo que querían construir. En ese momento, dijo, había aspectos que para ella ya eran innegociables
Gina, en el centro de todo
Attias también se detuvo en el impacto de la separación sobre Gina. Explicó que no quería que su hija creciera creyendo que una relación sin armonía era una forma válida de amor, ni que los adultos permanecían juntos solo por ella
Para la modelo, el aprendizaje debía ser otro: mostrarle que la felicidad requiere trabajo y decisiones. Tras lo vivido, aseguró que su prioridad fue encontrar calma interior y sostuvo que, pese al dolor del final, entre ambos siempre existieron el cariño y el respeto