Un tribunal forense de Londres abrió este miércoles una investigación por la muerte repentina de Jason Arday, exprofesor de la Universidad de Cambridge, hallado sin vida el 13 de agosto en el sur de la capital británica

Arday tenía 41 años y en 2023 se convirtió en el profesor negro más joven de Cambridge. Su renuncia, presentada el 5 de agosto, llegó tras una fuerte presión pública por dudas sobre sus credenciales y por cuestionamientos a varias afirmaciones que había hecho sobre su trayectoria fuera del ámbito académico

La pesquisa judicial comenzó de inmediato

La audiencia inicial fue breve y se celebró en el London Inner South Coroner’s Court. En el Reino Unido, las muertes que presentan dudas o circunstancias poco claras suelen ser revisadas por un coroner

El coroner principal, Julian Morris, dijo que los informes disponibles le daban motivos para sospechar que Arday había sufrido “una muerte no natural” hace 12 días, por lo que correspondía abrir una investigación formal

La policía había señalado en su momento que la muerte era tratada como “inesperada”, aunque no sospechosa

Las dudas crecieron tras las denuncias públicas

Las primeras objeciones sobre sus antecedentes académicos fueron planteadas públicamente el mes pasado por Nathan Cofnas, un exinvestigador de filosofía en Cambridge que luego fue suspendido de su cargo en la Universidad de Gante, en Bélgica

Después de esas denuncias, distintos informes periodísticos sostuvieron que más de 100 pasajes de la tesis doctoral de Arday, defendida en 2015, eran idénticos o muy similares a un trabajo previo de otro investigador. También surgieron preguntas sobre otras afirmaciones vinculadas con su vida personal y profesional

Entre ellas, figuraban versiones sobre haber recaudado 5,5 millones de libras para obras benéficas mediante hazañas como correr 30 maratones en 35 días y 600 millas en seis días. Más tarde, Arday modificó esas cifras

También se revisaron sus dichos sobre haber superado retrasos del desarrollo que lo dejaron sin habla hasta los 11 años. Él sostuvo que recibió un diagnóstico de autismo a edad temprana y que no pudo leer ni escribir hasta los 18

Duelo, recaudación y libro inminente

Arday negó haber cometido plagio, aunque reconoció algunos errores durante su doctorado

Su muerte provocó una ola de mensajes de condolencia. Una campaña de donaciones en su memoria reunió casi 225.000 libras de 7.900 aportantes, fondos destinados a apoyar a su familia y a cubrir gastos funerarios y conmemorativos

La apertura formal de la investigación coincide con la víspera de la publicación en el Reino Unido de sus memorias, Great and Unfortunate Things, editadas por Simon & Schuster. El libro ya había salido este mes en Estados Unidos