Un video difundido en redes sociales terminó siendo una prueba clave en una causa por la muerte de un yaguareté, una especie en peligro de extinción y protegida por la ley argentina. Casi cuatro años después del hecho, Carlos Chagra reconoció su responsabilidad y fue condenado por el Juzgado Federal N° 2 de Formosa a tres años de prisión en suspenso y al pago de una multa de $5 millones
El caso se originó el 19 de diciembre de 2022. Según la investigación, Chagra primero publicó imágenes en las que mostraba que había seguido las huellas del animal. Más tarde difundió otro video en el que admitía haberlo matado y exhibía ante cámara la boca y los dientes del felino
La pista que abrió la investigación
El material comenzó a circular y llegó a integrantes de la Fundación Red Yaguareté, que inició averiguaciones para identificar al responsable. Con los datos reunidos, la organización presentó una denuncia que dio lugar a la causa judicial
Durante la pesquisa, Chagra negó al principio cualquier relación con el hecho. Incluso sostuvo que no era la persona que aparecía en las grabaciones y afirmó que, cuando se registraron, no estaba en el país
El cierre por juicio abreviado
Con el avance del expediente, el acusado aceptó un acuerdo de juicio abreviado con la fiscalía, su defensa y las tres querellas: la Administración de Parques Nacionales, la Fundación Red Yaguareté y la provincia de Formosa. En ese contexto, admitió haber perseguido y matado al yaguareté
La sentencia tuvo en cuenta esa confesión, el material audiovisual publicado por el propio acusado y la condición de conservación de la especie. El yaguareté está protegido por la legislación vigente y su caza o muerte representan una grave afectación para la fauna silvestre
Un antecedente poco frecuente
El caso se convirtió en el segundo en la Argentina en el que la muerte de un yaguareté derivó en una condena judicial. El antecedente también ocurrió en Formosa
En esa primera causa, Walter Hugo Ponce de León, Viterman Ponce de León y Claudio Cisneros recibieron dos años de prisión efectiva por la muerte de otro ejemplar. En el mismo expediente, Máximo Cisneros, dueño del campo donde ocurrió el hecho, fue condenado a dos años de prisión en suspenso