Javier Portales, cuyo nombre real era Miguel Ángel Álvarez, construyó una extensa carrera en la cultura popular argentina. Durante tres décadas participó en programas de televisión, obras teatrales y proyectos radiales que lo convirtieron en una figura reconocida por el público
Su trabajo junto a Alberto Olmedo, especialmente en No toca botón, consolidó su popularidad. También formó parte de Operación Ja Ja, donde compartió elenco con Fidel Pintos y Juan Carlos Altavista
Una carrera que atravesó la radio, el teatro y la televisión
Portales comenzó su trayectoria en la radio rosarina y luego se trasladó a Buenos Aires. Su versatilidad le permitió actuar tanto en el teatro independiente como en obras basadas en textos clásicos de Shakespeare y Chéjov
En 1999, la Asociación Argentina de Actores distinguió su recorrido con el Premio Podestá, un reconocimiento a una carrera que había alcanzado gran repercusión entre las audiencias
El conflicto económico y el deterioro familiar
La vida personal del actor estuvo atravesada por un divorcio conflictivo con su primera esposa, Delia. Tras una demanda millonaria, debió ceder el 17% de sus ingresos futuros, una situación que afectó seriamente su patrimonio
La crisis financiera estuvo acompañada por tensiones familiares. El vínculo con su hijo Javier Ángel se distanció durante un período, en medio de la relación que Portales había iniciado con Marina Gacitúa
Una salud cada vez más frágil
Los problemas físicos comenzaron después de una caída en su quinta, que le provocó una hernia de disco. Desde entonces, su movilidad se redujo de manera considerable
Con el paso de los años sufrió tres infartos y dos accidentes cerebrovasculares. Las secuelas le provocaron una cuadriplejía severa. En 1997 viajó a Cuba para realizar un tratamiento de fisioterapia, aunque la mejoría fue limitada
Su estado clínico continuó deteriorándose y también padecía diabetes. Los gastos en insulina, tratamientos e insumos hospitalarios consumieron sus ahorros, mientras la falta de trabajo profundizó su depresión
El final en un hospital público
Durante sus últimos años, Portales permaneció recluido en su casa y bajo el cuidado de su hijo. Javier Ángel también expresó preocupación por el manejo de los bienes del actor y describió ese período como una etapa de gran sufrimiento
El 14 de octubre de 2003, a los 66 años, Javier Portales murió en el hospital público Ramos Mejía. A su lado estaba únicamente su hijo
Hoy, una estatua ubicada en la calle Corrientes recuerda su paso por la escena argentina. Su historia resume el contraste entre una carrera de enorme popularidad y un final atravesado por la enfermedad, el aislamiento y las dificultades económicas