Una consigna sobre experiencias paranormales provocó una de las rondas más llamativas de PH: Podemos hablar. Mercedes Funes dio un paso al frente junto a Rafael Ferro y Benjamín Amadeo y relató dos episodios personales vinculados con familiares fallecidos

El mensaje sobre el tatuaje

Funes contó que, mientras manejaba sola, hablaba en voz alta con su madre, quien había muerto años antes. Durante el viaje pensó en hacerse un tatuaje relacionado con ella para llevarla en la piel

En ese momento recibió en su teléfono una notificación de X, la red social que entonces era conocida como Twitter. El mensaje provenía de una cuenta desconocida y decía: “@memefunes Hay tatuajes que no necesitan tinta”

La actriz explicó que primero pensó que alguien podía haberle transmitido la idea a la persona que publicó el mensaje. Sin embargo, le llamó especialmente la atención que estuviera escrito en letras mayúsculas y que coincidiera con lo que estaba pensando

El gato que la llevó hasta una tumba

La segunda historia ocurrió después de la muerte de su hermana. Funes relató que solía visitarla en un cementerio de tierra y que utilizaba como referencia un árbol pequeño con forma parecida a un hongo

Un día se desorientó mientras buscaba el lugar. Entonces, según contó, un gato comenzó a caminar delante de ella. La actriz decidió seguirlo y el animal terminó acostándose sobre la tumba de su hermana

La anécdota generó sorpresa entre el conductor y los demás participantes, quienes bromearon con que sus propias experiencias no parecían tan impactantes

Las experiencias de los otros invitados

Benjamín Amadeo contó que en algunas ocasiones pensó en sus antepasados y las luces comenzaron a titilar. Aclaró que había visto una situación similar en una serie y que el fenómeno le ocurrió más de una vez

Santiago Maratea recordó que, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de su madre, apareció en su teléfono un aviso que indicaba que “Tu vieja” había salido del grupo familiar de WhatsApp. El propio Maratea consideró que probablemente el número había sido asignado a otra persona, aunque destacó la coincidencia con la fecha

Por último, Rafael Ferro describió una experiencia durante un partido de squash. Dijo que comenzó a verse desde arriba, como si observara la escena desde fuera de su cuerpo. Mientras permanecía en ese estado, su rival lo despertó para felicitarlo: Ferro había ganado el partido en dos minutos sin advertirlo