Estrenada en 1999, Ojos bien cerrados fue la última película dirigida por Stanley Kubrick. La historia sigue al doctor Bill Harford, interpretado por Tom Cruise, después de que las confesiones de su esposa, encarnada por Nicole Kidman, lo conducen a una noche de tentaciones y encuentros misteriosos
El filme desarrolla una atmósfera pausada, marcada por los celos, el deseo y las dudas sobre la intimidad conyugal. Su mirada sobre las apariencias sociales y las contradicciones humanas mantiene vigentes las preguntas sobre la lealtad y las fantasías ocultas
La película volvió a ganar relevancia en el catálogo argentino de Netflix. También puede verse mediante HBO Max y adquirirse en formato digital a través de Prime Video y Apple TV
El mito de las escenas eliminadas
Parte del renovado interés se relaciona con una versión que sostenía que, tras la muerte de Kubrick, se habían eliminado 20 minutos del montaje. Vivian Kubrick, hija del director, negó esa posibilidad y afirmó que nunca vio pruebas de la existencia de ese material
Según su explicación, los descartes originales fueron incinerados para impedir modificaciones ajenas a la voluntad del realizador. También señaló que, en 1999, la tecnología todavía no permitía conservar grandes volúmenes de material en archivos digitales
La única modificación técnica reconocida fue el uso de efectos generados por computadora en una secuencia puntual para ajustar la clasificación de edad. El interés perdurable de la obra se vincula así con su construcción estética y con su exploración de la distancia entre las fantasías y las decisiones personales