Jerónimo Weich decidió alejarse de la vida urbana y de los privilegios con los que creció para buscar un camino propio. Después de recorrer distintas ciudades de Latinoamérica como mochilero, se instaló en el Valle de Traslasierra, Córdoba

Allí construyó, junto a su pareja Ailuz Celeste, una vivienda basada en los principios de la bioconstrucción. La técnica prioriza el uso de materiales naturales y reutilizables, como madera, barro y piedra, con el objetivo de reducir el impacto ambiental

El camino de Ailu hacia Traslasierra

Ailuz, conocida como Ailu, también sintió la necesidad de cambiar de rumbo. Luego de terminar el colegio secundario, viajó con una amiga a Traslasierra y encontró en ese paisaje el lugar donde quería vivir

“Estoy en casa”, pensó durante aquel viaje. Más tarde regresó a la zona y comenzó a buscar un terreno para desarrollar un proyecto comunal. Finalmente, encontró un espacio en venta y decidió quedarse allí

La joven contó que el cambio estuvo impulsado por una sensación interna, aunque al principio no tenía certezas sobre su futuro ni sobre la forma en que se ganaría la vida. Con el tiempo, aseguró, sus temores fueron desapareciendo y “todo se acomodó”

Una casa de barro diseñada para aprovechar el clima

Durante tres años y medio, Jerónimo y Ailu trabajaron en la construcción de su casa, ubicada en la zona de Los Hornillos. Allí viven junto a sus gatos, Olivo y Buduchi

La vivienda tiene 56 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. Sus paredes fueron realizadas con quincha y están rellenas principalmente con paja aliviada. También cuentan con aislación en los muros y el techo

El diseño incorpora criterios de bioclimatismo y una orientación hacia el norte para aprovechar mejor la luz solar, especialmente durante el invierno. La casa tiene pisos de madera, grandes ventanales de doble vidrio y una ambientación en tonos tierra

La pareja también construyó un baño seco, con paredes de malla de fibra de vidrio y terminaciones de microcemento. Aunque el inodoro no utiliza agua, incorporaron un bidé. Ailu señaló que se siente muy cómoda con el sistema y que su uso se vuelve una costumbre

Trabajo, alquiler y proyectos de bioconstrucción

Además de su hogar, ambos levantaron una segunda vivienda, llamada Casa Pavoreal, que decidieron poner en alquiler

Jerónimo trabaja en jardinería, paisajismo, huertas y poda. Ailuz, en tanto, integra un equipo de bioconstrucción en el que realiza tareas de terminación, revoque y pintura

La pareja también desarrolla un proyecto propio para acompañar a personas interesadas en aplicar técnicas de construcción sustentable. Por ahora, los encuentros son virtuales, aunque buscan construir una cocina exterior y nuevos baños secos para organizar reuniones presenciales