Julián Weich suele mantener su vida familiar lejos de la exposición pública. Sin embargo, durante la visita de su hijo Jerónimo a un programa de televisión, reveló detalles sobre la particular forma de vida que eligió el joven

Jerónimo está radicado desde hace varios años en Los Hornillos, en las sierras de Córdoba. Por su vínculo con la naturaleza y su estilo de vida, su padre suele definirlo con humor como “el hijo hippie, happy, sustentable”

Una chicana frente a las cámaras

Durante el encuentro, padre e hijo pasaron por una peluquería. Después de que Jerónimo estrenara un nuevo look, Julián bromeó con la imagen que suele asociarse a él: “No tenés nada de hippie, vos sos piola”

Más allá de las etiquetas, Jerónimo explicó que junto a su pareja, Ailuz Celeste, construyó una vivienda de 56 metros cuadrados. El proyecto demandó tres años de trabajo y se realizó mediante técnicas de bioconstrucción, con barro, piedra, madera y paja

La pregunta de Julián Weich sobre su trabajo

El momento más llamativo llegó cuando Julián decidió preguntarle, con su habitual tono humorístico, cómo se mantenía: “¿De qué vivís? Porque yo no te paso un mango?”

Entre risas, Jerónimo contó que se dedica a la restauración de ecosistemas, la jardinería regenerativa y el trabajo como brigadista forestal. También explicó que una de sus tareas consiste en intervenir sobre especies exóticas, es decir, aquellas que fueron trasladadas por los seres humanos fuera de su ecosistema original

“Nosotros vamos, intervenimos, podamos y colaboramos en lo que podemos”, explicó

Por qué prefiere hablar de regeneración

Jerónimo también marcó distancia con el concepto tradicional de sustentabilidad. Según explicó, prefiere hablar de regeneración porque considera que no alcanza con reducir el impacto ambiental: también es necesario colaborar activamente con la naturaleza para acelerar sus procesos

La vivienda que construyó en Traslasierra tiene dos plantas, pisos de madera, aberturas de aluminio con doble vidrio y muros de 30 centímetros realizados con la técnica de quincha, que favorece el aislamiento térmico

Debajo del contrapiso colocaron botellas de vidrio recicladas para formar una cámara de aire que ayude a impedir el ascenso del frío. La casa también cuenta con una estufa de alto rendimiento, un baño seco con bidé y un sistema de energía solar instalado sobre un techo vivo

Como detalle, el hogar fue diseñado con accesos especiales para sus mascotas, Olivo y Buduchi