SAN SEBASTIÁN. Ricardo Darín es la imagen de la última edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Su rostro aparece en calles, locales y fachadas de la ciudad, donde el público lo reconoce y le expresa su cariño
“Un poquito me la creo. Pero porque hace bien”, admitió el actor. Sin embargo, enseguida relativizó el reconocimiento: sostuvo que sentirse distinto por ese motivo sería un error, porque fuera de los escenarios todos enfrentan las mismas preocupaciones cotidianas
El homenaje del festival
La elección de Darín fue impulsada por José Luis Rebordinos, director del festival, quien quiso sintetizar su vínculo con el cine argentino durante su último año al frente del encuentro
Darín agradeció el gesto, aunque también preguntó si no era demasiado. Para él, el homenaje representa un gran halago, pero no modifica su manera de entender el oficio ni su relación con sus colegas
Una película que busca incomodar
El actor llegó a San Sebastián para presentar Lo dejamos acá, la película dirigida por Hernán Goldfrid que coprotagoniza con Diego Peretti. El estreno en Netflix está previsto para el 16 de octubre
La historia gira alrededor de un psicólogo convencido de tener todas las respuestas y un paciente muy particular, atravesado por un bloqueo creativo. Darín definió la propuesta como una película “rara”, capaz de apartarlo, junto con Peretti, de los registros que el público suele asociar con ambos
También anticipó que puede generar controversia. Aunque parece cuestionar al psicoanálisis, consideró que en el fondo funciona como una defensa de esa disciplina y de sus formas más ortodoxas. Por su tono incómodo, la describió con una palabra propia: “incomedia”
La búsqueda de personajes distintos
Darín explicó que la elección de sus trabajos cambió desde que comenzó a producir junto con su hijo, Chino Darín, y Federico Posternak en Kenya Films. El grupo evalúa los proyectos que recibe y decide cuáles puede asumir, ya sea por cuestiones de agenda o de escala
El actor dijo que prefiere aceptar personajes alejados de lo que hizo antes. Según su mirada, cuando una propuesta funciona suelen llegar otras parecidas, una situación que puede conducir al propio encasillamiento
Frente a la idea de que siempre interpreta a Darín, respondió con ironía que hacer de sí mismo sería una tarea muy difícil. Reconoció que todos los actores dejan una impronta en sus personajes, pero aseguró que hoy le preocupan menos ese tipo de señalamientos y que lo decisivo para él es encontrar buenas historias
El personaje que todavía espera
Después de distintas etapas en su carrera, Darín aseguró que aguarda la oportunidad de interpretar a un personaje que se parezca verdaderamente a él, o al que él pueda parecerse
Busca una historia con algún paralelismo con su propia composición y continúa leyendo proyectos, aunque también intenta descansar entre un trabajo y otro. Admitió que no puede detenerse por completo porque la productora ya tiene una dinámica que exige actividad constante
El trabajo, la familia y la Argentina
El actor afirmó que disfruta el presente y destacó el acompañamiento de su esposa, Flor, a quien atribuyó un papel importante en sus decisiones y proyectos
También se refirió a la situación de la cultura. Consideró que el deterioro económico y los ataques al arte generan una respuesta de resistencia en parte de la sociedad, visible en la continuidad de las obras teatrales tanto comerciales como independientes
Para Darín, el país atraviesa otro momento bisagra. Aunque señaló que sería necesario un período de prosperidad general, planteó que la discusión próxima debería centrarse en cuáles serán las nuevas prioridades
En el plano personal, dijo sentirse muy contento dentro de las posibilidades que tiene hoy como argentino. Pero ubicó por encima de todo una experiencia reciente: ser abuelo. “Un bebé que es el hijo de mi hijo, que me mira y se ríe”, contó. Y concluyó que esa alegría sí representa algo verdaderamente grande