Netflix estrenó una producción de seis episodios que retoma uno de los experimentos sociales más controvertidos de la historia. La serie reúne a 30 voluntarios para explorar cómo cambian las conductas cuando las personas reciben posiciones de autoridad o deben obedecer órdenes

Un experimento con roles asignados

Los participantes son divididos aleatoriamente entre guardias y prisioneros. Durante dos semanas conviven en una cárcel real, donde también hay personas privadas de su libertad

La experiencia busca observar cómo influye el poder en las relaciones humanas y hasta qué punto los individuos modifican su comportamiento según el rol que ocupan

Supervisión y dispositivos de seguridad

La producción incorpora evaluaciones psicológicas previas, asistencia profesional permanente y una palabra de seguridad para quienes decidan abandonar la experiencia

El desarrollo también es registrado mediante cámaras robóticas, pensadas para seguir las interacciones con una intervención mínima del equipo de producción

El antecedente de 1971

La serie se inspira en el estudio realizado por Philip Zimbardo en la Universidad de Stanford, en agosto de 1971. En aquella experiencia participaron 24 estudiantes, divididos entre guardias y prisioneros dentro de una cárcel simulada construida en el sótano de un edificio universitario

El estudio debía durar dos semanas, pero fue suspendido después de seis días por el deterioro de las condiciones y el comportamiento de algunos participantes. Con el tiempo, distintos investigadores cuestionaron su metodología y señalaron que algunos guardias podrían haber recibido indicaciones sobre cómo actuar

La nueva producción conserva la premisa de analizar las relaciones de poder, pero suma participantes de distintos géneros y contextos sociales, profesionales de salud mental y la posibilidad de retirarse voluntariamente