El 23 de agosto de 2005, el vuelo 204 de TANS Perú partió de Lima rumbo a Pucallpa con 98 personas a bordo. Lo que debía ser un trayecto corto terminó en una de las peores tragedias de la aviación comercial peruana: el Boeing 737-244 se desintegró tras impactar en la selva, a pocos kilómetros del aeropuerto de destino. Murieron 40 personas y 58 sobrevivieron
Una aproximación que nunca debió continuar
La aeronave avanzó hacia una zona de tormenta que ya había sido detectada con suficiente anticipación en el radar. Pese al deterioro del clima, la tripulación siguió con el descenso hacia Pucallpa, aun cuando las condiciones ya impedían una aproximación visual segura
La situación se agravó por una restricción operativa vigente desde semanas antes: las operaciones en Pucallpa estaban limitadas a vuelo visual. En ese contexto, ingresar a una tormenta severa y no desviar la ruta fue una decisión incompatible con los procedimientos de seguridad
Además, en la cabina había una irregularidad clave. El copiloto titular no estaba en su puesto y, en su lugar, viajaba el mecánico de la empresa. Esa anomalía quedó confirmada por el registro de voz de cabina y por los restos hallados en el lugar del accidente
Impacto, fuego y rescate en la selva
El avión descendió a una tasa superior a 1.500 pies por minuto, activó la alerta GPWS y finalmente golpeó las copas de los árboles antes de caer en un pantano, partirse en varios fragmentos e incendiarse de inmediato. El fuselaje dejó una huella de unos 30 metros de ancho y 1,5 kilómetros de largo
La parte posterior de la aeronave resistió parcialmente el impacto inicial, lo que permitió que varios pasajeros escaparan entre humo, combustible y barro. Heridos y cubiertos de lodo, se ayudaron entre sí para salir del fuselaje. Luego, pobladores y rescatistas de Pucallpa enfrentaron el terreno y el clima para trasladar a los sobrevivientes a hospitales que quedaron desbordados
Entre las víctimas, la mayoría murió por traumatismos múltiples. Otras fallecieron por carbonización, asfixia por inhalación de gases tóxicos o quemaduras severas. Durante la investigación, además, saqueadores robaron piezas del avión, incluido el registrador de datos de vuelo, que debió ser recuperado mediante una recompensa
Lo que concluyó la investigación
Tras 312 días de peritajes, no se halló evidencia de falla técnica o mecánica. La investigación oficial determinó que la causa principal fue el error de pilotaje por no aplicar los procedimientos estándar en condiciones meteorológicas adversas
Entre los factores contribuyentes se identificaron el descenso abrupto, la falta de desvío hacia un aeropuerto alternativo, el ingreso a la tormenta pese a haberla detectado con antelación y la ausencia de procedimientos operativos estandarizados en la compañía. También se observó incumplimiento de la restricción NOTAM y una evaluación deficiente del fenómeno meteorológico por parte del control aéreo local
El cierre de una aerolínea y una lección abierta
El siniestro fue el golpe final para TANS Perú, que arrastraba antecedentes graves y problemas financieros. Meses después, el gobierno peruano suspendió de forma definitiva su licencia de operación
La tragedia dejó también cambios en la seguridad aérea y en la capacitación exigida para volar rutas amazónicas. A 21 años del accidente, el recuerdo del vuelo 204 sigue ligado a una lección dura: en aviación, las decisiones tomadas en segundos pueden definir decenas de vidas