Cynthia Confalonieri tiene 30 años, trabaja como médica y divide sus jornadas entre guardias de adultos, medicina estética y actividades físicas como baile, pilates y musculación. Detrás de esa rutina hay una historia atravesada por pérdidas, enfermedad y una decisión firme: seguir adelante sin perder de vista el cuidado propio

Una vocación forjada en la adversidad

Nacida en Federal, Entre Ríos, creció en una familia de campo y se mudó a Santa Fe para estudiar Medicina en la Universidad Nacional del Litoral. No tenía antecedentes médicos en su entorno y tampoco le resultó fácil el ingreso: tardó un año en aprobarlo

Ya en la carrera, atravesó uno de los períodos más duros de su vida. En 2018, su padre enfermó gravemente y murió en julio de ese año. Pocos días después falleció también su abuela materna. Más tarde, a su madre le диагностikaron cáncer de colon y tuvo que ser operada de urgencia. En medio de ese escenario, Cynthia siguió estudiando y se recibió en abril de 2021

El diagnóstico que llegó antes del casamiento

En ese contexto apareció Lucas, a quien conoció por Instagram y con quien empezó una relación de apoyo mutuo. Después se mudaron a Mar del Plata, donde ella inició la residencia de Clínica Médica. La exigencia del trabajo y el desgaste acumulado le provocaron ataques de pánico y la llevaron a dejar la residencia para dedicarse a la práctica independiente

Mientras preparaban su casamiento, Cynthia empezó a notar síntomas que ya conocía de años atrás: insomnio, cansancio extremo, mareos, dolores corporales y cefaleas. Una resonancia, pedida por una neuróloga, mostró lesiones desmielinizantes. Poco antes de la boda, entendió que todo apuntaba a una esclerosis múltiple

Cuando se lo contó a Lucas, le ofreció que se fuera si no quería seguir adelante. Él eligió quedarse. La boda se celebró en noviembre de 2023, aunque con una mezcla de alegría e incertidumbre. En enero de 2024, una neuritis óptica en el ojo izquierdo terminó de confirmar el diagnóstico

Aprender a ser paciente

El recorrido no fue solo médico. También enfrentó dificultades para acceder al tratamiento con anticuerpos monoclonales que debe recibir cada seis meses. Para obtener la cobertura tuvo que presentar un amparo judicial y visibilizar su caso

En paralelo, Lucas sufrió un accidente en moto que le causó una fractura de cadera, una contusión pulmonar y la pérdida de un riñón. Cynthia acompañó su recuperación en terapia intensiva y rehabilitación. Poco después, la vivienda de la pareja en Mar del Plata fue asaltada y decidieron volver a Santa Fe

Volver a lo simple

De regreso en su provincia, Cynthia retomó el trabajo en guardias y en medicina estética. También sostiene una rutina de ejercicio adaptada a los días en que la fatiga neurológica le exige frenar. Hoy dice que aprendió a valorar cosas que antes daban por sentadas: ver, caminar, hablar, trabajar y sostener la independencia

Su objetivo es seguir formándose, humanizar la atención médica desde su experiencia y acompañar a otros pacientes con esclerosis múltiple. En lo personal, conserva un sueño de siempre: ser mamá. Pero ahora prefiere que ese deseo espere el momento justo. Su prioridad, dice, es vivir en paz y sin volver a la sobreexigencia que la llevó al límite