Adrián Suar repasa más de cuatro décadas de carrera con una mezcla de balance, autocrítica y entusiasmo renovado. Actor desde la adolescencia, productor por convicción y programador por oficio, hoy resume su trayectoria con una cuenta simple: más aciertos que tropiezos, aunque sin idealizar ninguno de los dos extremos
En esa revisión aparece el despegue temprano con Pelito y La banda del Golden Rocket, el salto decisivo con Poliladron y una etapa de consolidación en la que combinó popularidad, riesgo y búsqueda de prestigio. Suar admite que siempre quiso estar delante y detrás de cámara, y que producir le permitió intervenir en todo el proceso creativo
El aprendizaje del productor
El creador de Polka reconoce que la parte financiera le resultó ajena al principio y que tardó años en entender el negocio. También reivindica una idea que marcó su carrera: mezclar lo popular con lo prestigioso, aun cuando eso no garantice el resultado. Para él, el éxito depende de una combinación difícil de controlar, donde el público termina teniendo la última palabra
Entre sus fracasos y aprendizajes menciona proyectos que no funcionaron como esperaba y otros que sí encontraron su lugar. En esa lógica ubica títulos como Verdad consecuencia, Vulnerables y Tratame bien, pero también decisiones que lo obligaron a revisar métodos, ambiciones y formas de competir
La tele como batalla pendiente
Suar también habla del derrumbe de la televisión abierta, de la crisis de Polka y del impacto de la pandemia. Dice que vio venir el cambio del ecosistema audiovisual y que ese golpe lo obligó a frenar, reordenarse y reinventarse. Hoy, sin embargo, asegura que volvió a reenamorarse de la televisión y que quiere hacer una última apuesta fuerte por la ficción
Desde su rol en El Trece, sostiene que la pantalla sigue viva aunque compita con plataformas, redes y hábitos de consumo más fragmentados. Para él, la tele todavía conserva una potencia que ningún otro formato reemplazó del todo, aunque hoy obligue a programar con mucha más precisión y menos margen de error
Teatro, cine y familia
En paralelo, encontró en el teatro una nueva zona de trabajo y de deseo. Con obras como Felicidades, Las hijas, Sottovoce y Con la nuestra, dice haber recuperado un modo artesanal de crear historias. También reivindica el cine popular y celebra el impacto de sus últimas películas, mientras prepara un nuevo proyecto junto a Guillermo Francella para 2027
La entrevista también se mueve hacia lo íntimo: su vínculo con Toto y Margarita, el modo en que intenta ejercer la paternidad sin exceso de estrés y la valoración de la palabra como herencia familiar. Antes de cerrar, deja su pendiente más claro: una escuela de producción, federal y abierta, para transmitir lo que aprendió en televisión, cine, teatro y gestión creativa
Con elogios medidos para figuras como Susana Giménez, Mirtha Legrand y Moria Casán, y con una mirada crítica sobre la Argentina actual, Suar se presenta en un momento de balance y deseo: seguir trabajando, seguir actuando y dejar algo más que una lista de éxitos