Barcelona, 5 sep. La reestructuración de Volkswagen y la presión para recortar costes han reabierto las dudas sobre el recorrido de Seat, una marca con 75 años de historia que hoy ve su futuro condicionado por la electrificación y por la evolución del mercado

Una marca emblemática, pero con horizonte incierto

Seat es uno de los grandes símbolos industriales de España y durante décadas ha acompañado a varias generaciones de conductores con modelos como el 600, el Ibiza, el León, el Toledo o el Panda. Pese a ese peso histórico, la compañía admite que estudia distintos escenarios más allá de 2030, incluida la posibilidad de que la marca desaparezca

La empresa subraya que todavía no hay una decisión tomada y que el desenlace dependerá de la regulación, la demanda y las condiciones del mercado

Cupra gana terreno y concentra la inversión

El giro estratégico comenzó en 2018 con la creación de Cupra, una marca pensada para convivir con Seat y mejorar los resultados del grupo. Desde entonces, Cupra ha crecido con rapidez y ha absorbido buena parte de la inversión, porque ofrece mayores márgenes y más rentabilidad

La gama Seat, en cambio, se ha ido reduciendo. Mientras Cupra amplía oferta con modelos como Formentor, Born, Tavascan, Terramar y Raval, Seat ha quedado más centrada en sus vehículos más vendidos, como Ibiza y Arona

La compañía asegura que mantendrá los lanzamientos ya previstos, entre ellos las versiones híbridas ligeras del Ibiza y el Arona previstas para 2027. Aun así, Seat sigue sin tener un plan para fabricar un modelo eléctrico propio

Martorell, empleo y el plan B industrial

La incertidumbre sobre la marca también afecta a Martorell, la mayor planta de automóviles de España, donde Seat da trabajo a más de 13.000 personas. Los sindicatos advierten de que una eventual desaparición de la marca obligaría a asegurar carga de trabajo a partir de 2030

Entre las posibles soluciones que se plantean figuran electrificar algunos modelos de Seat y reforzar la segunda plataforma eléctrica en la planta catalana, donde ya se fabrican el Volkswagen Polo eléctrico y el Cupra Raval

Otro debate abierto es el nombre de la propia compañía, hoy Seat S.A. La empresa no contempla por ahora un cambio, pero en sus comunicaciones ya da más visibilidad a la fórmula Seat & Cupra, una señal del peso creciente de la nueva marca en su transformación