Adriana Noreña, vicepresidenta de Google para Hispanoamérica, trazó un recorrido que une formación, constancia y una pregunta que la acompañó desde sus primeros pasos profesionales: “¿por qué no?”. En una entrevista, repasó su historia, habló de las decisiones que marcaron su carrera y explicó por qué considera que la región tiene una oportunidad única para crecer con inteligencia artificial

Nacida en Cali y radicada en São Paulo, recordó que la educación fue el mayor legado que recibió en su casa. Ese impulso, sumado a la disciplina, la llevó a estudiar, hacer un MBA en Estados Unidos y luego una maestría en el MIT. También subrayó que su carrera se sostuvo en esa mezcla de trabajo constante, curiosidad y capacidad para animarse a dar pasos que parecían lejanos

Las tres lecciones que la marcaron

Desde su experiencia en Google, resumió tres aprendizajes que considera centrales para liderar: la humildad de reconocer errores y pedir ayuda, la importancia de priorizar el progreso por sobre la perfección y la necesidad de decidir sin quedar paralizado en el análisis

Para Noreña, un líder no es quien impone, sino quien logra sacar lo mejor de un equipo con empatía, humanidad y trabajo duro. También contó que valora los entornos donde se puede probar, fallar y corregir sin perder impulso

Disciplina, deporte y rutina

La ejecutiva dijo que la disciplina fue decisiva en su trayectoria. Su día comienza muy temprano, con lectura y preparación en silencio, y sigue con entrenamientos de triatlón, una actividad que definió como una fuente de foco, aprendizaje y bienestar personal

Explicó que organiza su agenda según las prioridades del negocio y que también usa inteligencia artificial para ordenar tareas, revisar reuniones y preparar mejor sus jornadas. En su vida cotidiana, la tecnología ya forma parte de decisiones simples como menús, traducciones, notas de reuniones y planificación de tareas

La IA como herramienta concreta

Noreña sostuvo que la inteligencia artificial ya muestra impacto en tres planos: la solución de grandes problemas científicos y médicos, la mejora de la productividad en empresas y la vida diaria de las personas. Mencionó avances en investigación de proteínas, apoyo a diagnósticos, prevención de desastres y sistemas de alerta temprana

También destacó el crecimiento del uso de estas herramientas en América Latina, tanto en aprendizaje como en trabajo, y señaló que la región puede convertirse en un polo de innovación si aprovecha mejor su talento y su adopción tecnológica

América Latina, una oportunidad de crecimiento

Para la ejecutiva, uno de los legados más importantes que quiere dejar es la idea de que América Latina no debe verse como un mercado rezagado, sino como una fuente de innovación. Dijo que hoy la región está en mejores condiciones para competir y que el desafío es convertir ese potencial en desarrollo real

Al cerrar, volvió a su consejo más simple y recurrente: preguntarse siempre “¿por qué no?”. Para ella, esa fórmula resume una forma de avanzar, de intentar y de no resignarse antes de tiempo