MAGDEBURGO, Alemania.– La extrema derecha está a un paso de conquistar poder institucional en Alemania. En Sajonia-Anhalt, Alternativa para Alemania (AfD) compite este domingo por una mayoría que podría darle el control del land y convertirla en el primer gobierno regional de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial

La formación ya había quedado como segunda fuerza en las elecciones federales de 2025. Ahora, las proyecciones a pie de urna la colocan entre el 44% y el 44,5% de los votos, muy por delante de la CDU, que rondaría el 18,5%

Si no alcanza una mayoría suficiente para gobernar sola, la CDU y el resto de partidos tendrán que decidir si mantienen el cordón sanitario que hasta ahora ha frenado cualquier acceso de AfD al poder

Alertas sobre un proyecto radical

Para buena parte de las instituciones alemanas, el ascenso de AfD no es un cambio de ciclo más, sino una amenaza para el Estado de derecho. Axel Salheiser, director de estudios del Instituto para la Democracia y la Sociedad Civil de Jena, describe al partido como una fuerza organizada por extremistas y lo sitúa en una lógica neofascista

La Oficina para la Protección de la Constitución ya concluyó en 2025 que AfD era una organización de extrema derecha que busca socavar el orden constitucional. Socialdemócratas y Verdes han pedido incluso su ilegalización

Desde el sindicato policial GdP, además, se advirtió a los agentes en Sajonia-Anhalt que podrían tener que desobedecer órdenes de un eventual gobierno de AfD si consideran que chocan con los principios democráticos

La escuela como campo de batalla

La rama regional del partido es una de las más duras. Hans-Thomas Tillschneider, uno de sus dirigentes, ha relativizado crímenes nazis y exhibe simpatía por Vladimir Putin. Su candidato, Ulrich Siegmund, fue más lejos en un programa de la televisión pública ZDF al pedir que el nazismo tenga menos peso en las aulas y al sostener que los alemanes no deben cargar con culpa por su historia

Ahí está, según varios expertos, uno de los puntos más sensibles de su programa: la reforma de la educación pública. La Fundación Robert Bosch ya ha advertido que varios de esos planteos serían incompatibles con la legislación vigente. El proyecto electoral de AfD reclama enseñar la historia alemana de otra manera, reforzando los elementos positivos para construir orgullo nacional

Esa idea atraviesa también el terreno cultural. El partido promete que un gobierno suyo no tolerará obras en teatros públicos con contenidos que considere antialemanes. Y un informe de la Iglesia Evangélica de Alemania Central cuestiona que se pretenda condicionar el apoyo público a organizaciones sociales a una demostración de patriotismo, algo que para ese análisis abre dudas de constitucionalidad

Separación por origen y giro en derechos civiles

AfD considera insuficiente la función integradora de la escuela pública porque, a su juicio, carga con el peso de la migración. Por eso propone clases separadas para hijos de familias refugiadas y critica que los colegios deban asumir la integración social de los inmigrantes

El programa también apunta contra familias musulmanas y refugiados ucranios. En paralelo, plantea introducir el ruso como lengua extranjera en las escuelas y abrir intercambios estudiantiles con el gobierno ruso

Los servicios de inteligencia alemanes ven en esa cercanía con el entorno de Putin un riesgo para la seguridad nacional. Si AfD gobernara en Sajonia-Anhalt, participaría en reuniones federales donde se comparte información sensible, incluida la relativa a incidentes como el ataque fallido con drones bomba en el aeropuerto de Leipzig el 4 de agosto

Inmigración, clima y ruptura con Berlín

En política migratoria, Siegmund promete deportar de forma inmediata a todos los inmigrantes sin documentación que se encuentren en el land durante sus primeros 100 días de gobierno. También quiere suspender ayudas públicas a solicitantes de asilo y refugiados con capacidad de trabajar que no lo hagan, prohibir los programas de acogida de instituciones religiosas y concentrar la vivienda social de estos colectivos en centros específicos para evitar conflictos con la población local

El plan incluye cortar de inmediato cualquier cooperación o subvención pública a organizaciones vinculadas con los derechos LGTBIQ+ y de las mujeres. El programa del partido presenta el feminismo, el individualismo y las políticas de igualdad como una erosión de la familia tradicional

En clima, el giro es igual de brusco. AfD rechaza los compromisos de descarbonización asumidos por Alemania en la Unión Europea y propone eliminar las ayudas a las energías renovables, frenar nuevas instalaciones solares y eólicas, derogar normas regionales de eficiencia energética y reimpulsar la minería del carbón

El partido insiste en que su agenda no estará dictada por Bruselas, por la ONU ni por los compromisos climáticos internacionales, sino por el bienestar de Sajonia-Anhalt

Un impacto que trasciende Alemania

La preocupación no se limita al ámbito local. Sudha David-Wilp, del Fondo Alemán Marshall, señala que el avance de AfD tiene efecto internacional porque reduce el margen político en un país que ha sido históricamente un factor de estabilidad en Europa

También subraya que la ultraderecha alemana atraviesa una fase de radicalización, a diferencia de formaciones similares en Francia o Italia, que han moderado sus posiciones para acercarse al poder. Salheiser comparte ese diagnóstico y sostiene que AfD no quiere adaptar su proyecto a las reglas democráticas

Por eso, advierte, dejarle el gobierno podría no debilitarla, sino reforzarla: si no cumple sus promesas, alegará que el sistema la bloquea, atacará el equilibrio institucional y convertirá esa narrativa en capital político