Tokio. El príncipe heredero Akishino, hermano menor del emperador Naruhito, dijo este jueves que tiene "sentimientos encontrados" sobre la reforma legal que sostiene que solo los hombres pueden acceder al trono imperial
"Creo que no hay diferencia entre hombres y mujeres" a la hora de desempeñar funciones de la familia imperial y responder a las necesidades de la sociedad, afirmó durante una conferencia de prensa previa a un viaje a Paraguay previsto para más adelante este mes
Sus declaraciones llegaron semanas después de una revisión a la Ley de la Casa Imperial impulsada por el gobierno conservador de Sanae Takaichi, que ratifica que únicamente los varones de línea paterna pueden convertirse en emperador
Una regla que deja fuera a Aiko
La norma vuelve a excluir a la princesa Aiko, hija de 24 años de Naruhito, muy popular entre la población pero inhabilitada para sucederlo por ser mujer
Con el esquema actual, la sucesión pasa de Naruhito a Akishino, luego a su hijo, el príncipe Hisahito, de 19 años, y después a un tío octogenario del emperador
La reforma permite que las princesas conserven su estatus y cumplan tareas oficiales si se casan con un plebeyo, aunque sus esposos e hijos no pasan a ser miembros de la realeza. También abre la posibilidad de incorporar a la familia imperial a descendientes varones solteros de linajes lejanos para asegurar herederos
Críticas a una tradición anacrónica
La modificación fue recibida con اعتراضaciones y preocupación por su impacto sobre una familia imperial cada vez más reducida. Críticos sostienen que el esquema perpetúa una estructura patriarcal y desconoce la carga personal de los miembros de la casa real
Akishino evitó una postura frontal, consciente de que no corresponde a un integrante de la familia imperial hacer comentarios políticos. Aun así, admitió que el tema le genera ambivalencia y dijo que se trata de una cuestión difícil sobre la que no puede profundizar
Japón tuvo ocho monarcas mujeres en su historia, la última entre 1762 y 1770. La sucesión masculina por línea paterna quedó establecida por primera vez en la ley de 1890 y fue retomada en la versión vigente de 1947
La discusión también reavivó inquietudes sobre el legado de la casa imperial y el papel más cercano a la sociedad que impulsaron el exemperador Akihito y, después, Naruhito y su familia